Luis Caro Figueroa
El viejo recinto de la Legislatura de Salta, lugar en donde cada cierto tiempo se realizan simulacros de sismos y evacuaciones controladas, ha sido escenario anteayer de otro simulacro, pero esta vez de carácter político.
Una de las cosas más estúpidas que he escuchado en esta campaña electoral es que los legisladores que hayan de ser electos por la Provincia de Salta para integrar las cámaras del Congreso Nacional, además de dedicarse a su cometido específico de contribuir a hacer las leyes de la Nación, deben hacer «gestiones».
Establecer con certeza quién o quiénes representan y ejercen la oposición política en Salta es una tarea tan complicada como encontrar a Wally.
Los esfuerzos del actual Gobernador de Salta por imitar las acciones y los logros de su antecesor en el cargo y antiguo mentor no han sido vanos. Al cabo de un tiempo razonable y a base de empeño y perseverancia, Juan Manuel Urtubey ha conseguido alcanzar la doble aunque contradictoria condición de político exitoso y de líder de un gobierno desastroso, que con envidiable maestría supo ostentar el exgobernador Juan Carlos Romero durante doce años.
El marketing y la ingeniería electoral han alcanzado entre nosotros tales niveles de sofisticación que la mayoría de ciudadanos comunes ya no es capaz de distinguir entre un político genuino, inclinado hacia el servicio público, y un millonario que solo instrumentaliza la política para aumentar su poder y hacer más cuantiosa y perdurable su fortuna.
La campaña electoral salteña es una caja de sorpresas. Algunas desagradables, otras menos, pero siempre con ese sesgo tan particular y localista que se empeña en despreciar las verdades y principios universales de la política.
Que el gobernador Urtubey y el vicegobernador Zottos coincidan en la procesión de la Virgen del Perpetuo Socorro es una burla sangrienta; una ironía mordaz y cruel.
- ¿De qué laburás vos changuito? - Y mire, yo soy agresor electoral rentado señor. Con eso me gano la vida. - Ah, muy bien. Seguí así, que trabajar es la mejor forma de labrarse un porvenir.
Para mí, como para muchos, resulta poco creíble la tesis de que fue el Gobernador de Salta en persona quien mandó a aguaicar al Vicegobernador en plena calle.
Desde aquel ominoso perdigón que hirió mortalmente a Güemes, la historia de la política de Salta es un relato cronológicamente ordenado de traiciones, zancadillas y puñaladas por la espalda.
Ante la amenazadora perspectiva de no tener un lugar donde estacionar su pájaro de acero, el exgobernador de Salta, Juan Carlos Romero, ha decidido poner en venta su Bombardier Lear Jet 45 modelo 1999, matrícula lima víctor bravo uniform oscar.
La campaña a senador nacional de Rodolfo Urtubey hijo le está trayendo más de un dolor de cabeza a su hermano y Gobernador de Salta, don Juan Manuel Urtubey.