Redacción Iruya.com
El Intendente de la pujante ciudad de Joaquín V. González, cabecera del Departamento de Anta, acudió días pasados a la residencia oficial del Gobernador de Salta para tomarse una soda fresca y, de paso, asistir a una clase magistral -impartida por el primer mandatario en persona- sobre cómo practicar el viejo arte cívico de enroscar y desenroscar.
El avance mediático del joven pero eficiente Secretario de Defensa del Consumidor del gobierno de Salta es solo comparable a la continua expansión de sus competencias.
El gobierno de Urtubey ha demostrado con creces su fervorosa adhesión al tradicional sistema de designación de cargos públicos a dedo. Hablamos de cargos de cierta envergadura y no de pequeños puestos de auxiliar administrativo, segmento en el que hay que reconocer que este gobierno ha hecho avances notables en beneficio de los empleados públicos.
Según parece, las acusaciones lanzadas por los narcotraficantes de Salta contra los sujetos del poder, tienen diferente valor y distinta eficacia probatoria según la vereda política que ocupe el denunciado.
Con el escándalo a las puertas de su despacho y ante el riesgo de que la bola de nieve siga creciendo y rodando por la ladera, el Procurador General de la Provincia de Salta se ha visto obligado a oprimir el botón de pánico.
Desde que el gobernador Urtubey ha inaugurado el estilo casual en el ceremonial de Estado, las placas que suelen adornar los grandes fastos ya no se descubren una vez que han sido sujetas a una pared, sino que se exhiben (sueltas, sin bulones), a modo de trofeo, como lo demuestra el propio mandatario en la fotografía oficial que ilustra estas líneas.