Después del Papa de Roma, viene el gerente del hotel Termas de Rosario de la Frontera

El ministro ovejero *posicionando*El gobierno de Urtubey ha demostrado con creces su fervorosa adhesión al tradicional sistema de designación de cargos públicos a dedo. Hablamos de cargos de cierta envergadura y no de pequeños puestos de auxiliar administrativo, segmento en el que hay que reconocer que este gobierno ha hecho avances notables en beneficio de los empleados públicos.

Pero por una vez que el gobierno cubre un puesto de alta dirección por concurso de antecedentes y mérito, viene el elegido y le sale rana. Así ha sucedido con el cargo de Director de la Orquesta Sinfónica de Salta, provisto no antes de un solemne y pomposo concurso.

Después de aquel fiasco, todos los reflectores apuntan ahora hacia el "proceso participativo" de selección del nuevo gerente del Hotel Termas de Rosario de la Frontera, esa vieja mole victoriana que alguna vez fue orgullo de los salteños pero que hoy se encuentra atravesando sus horas más bajas.

Gracias al empeño transparentador del ministro Ovejero, la ciudadanía ha podido seguir, con lujo de detalles y al segundo, el rigurosísimo proceso de selección del nuevo gerente: desde el anuncio por los diarios, pasando por la criba de los currículums, las entrevistas personales, los test psicotécnicos y el examen ante un pundonoroso tribunal especializado en termalismo y talasoterapia.

El acto final de la obra, sin embargo, resultó en cierta forma empañado por un imperdonable error del comunicador oficial del Ministerio de Cultura, quien en la página web del gobierno dijo que el señor Ovejero "posicionó" (sic) al nuevo gerente, cuando debió decir "posesionó", que es un verbo más correcto y adecuado a los hechos.

Pero dejando de lado las finuras lingüísticas -algo para lo que el Ministerio de Cultura no parece especialmente preparado- lo más sorprendente es que el gobierno de Salta haya presentado la designación del gerente de este hotel como si fuese la del Sumo Pontífice o la del Secretario General de la ONU.

No vamos a negar la importancia del Hotel Termas ni el impecable currículum de su nuevo administrador, pero de aquí a que el gobierno haya otorgado tan desmesurados espacios a la cobertura de un cargo políticamente muy menor, hay una distancia considerable.

Gestos como este tienen una sola explicación: La mala conciencia.

Es decir, que en la parte más recóndita del inconsciente colectivo del gobierno anida un sentimiento de culpa que de tanto en tanto revuelve las conciencias y hace chirriar sus goznes. Quizá se deba a la mala manera en que decidieron desprenderse de un profesional como el Maestro Gorelik; quizá sea por la cantidad de cargos acomodados a dedo por el Procurador López Viñals en el Ministerio Público, o, tal vez, por la cantidad de gente que sigue ingresando a la administración del Estado por la puerta falsa.

A la vista de lo actuado por Ovejero, el ministro Dib Ashur ya ha solicitado el Estadio Delmi para realizar allí la ceremonia de "posicionamiento" del nuevo portero de la Escuela Mariano Cabezón, quien también será designado previo concurso de antecedentes, oposición y duelo dialéctico, no sin antes pasar por una votación del Colegio Cardenalicio y someterse a un pelotón de fusilamiento académico integrado por los más conspicuos cultores de la ciencia de la portería.