Un socorro no tan perpetuo

Que el gobernador Urtubey y el vicegobernador Zottos coincidan en la procesión de la Virgen del Perpetuo Socorro es una burla sangrienta; una ironía mordaz y cruel.

Podrían haber acudido juntos a los cultos a la Virgen del Tránsito o a los de la Candelaria, ya que ambos comparten una devoción mariana de similar intensidad, pero a la Perpetuo Socorro, precisamente, no.

Sobre todo, después de que el Gobernador le negara a su reemplazante legal el auxilio elemental de las más altos responsables de la seguridad provincial durante el sonado incidente callejero en el que el Vicegobernador resultó agredido por una horda de activistas que respondían a las órdenes de un comisario.

Al borde de las lágrimas (no de la Virgen homónima), Zottos reconoció que el único "Socorro" existente en Salta, además del que proporciona la virgencita, es mujer, es opositora, y está en el Concejo Deliberante de la ciudad de Salta.

Porque el verbo socorrer no entra dentro del florido léxico que maneja el solidario y atento Gobernador de Salta, quien si por él fuera, le negaría también a Zottos los desfibriladores del SAMEC y el teléfono del Ministro de Salud Pública en caso de un apuro coronario.

De aquí en adelante si Zottos necesita cuidarse y evitar que le abran en canal el cráneo con una barreta durante sus caminatas inspectoras nocturnas junto a Pérez Alsina, tendrá que encomendarse al Altísimo, antes que confiar que el Gobernador le habilitará el celular del Ministro de Seguridad o el woki-toki del Jefe de Policía.