El gobernador Urtubey suspende en ética pública

Imagen ilustrativaLa campaña a senador nacional de Rodolfo Urtubey hijo le está trayendo más de un dolor de cabeza a su hermano y Gobernador de Salta, don Juan Manuel Urtubey.

En los últimos días, el periódico salteño que el Gobernador tiene prohibido leer por prescripción médica ha publicado imágenes que no dejan lugar a dudas acerca de que su hermano Rodolfo (Tolo para los amigos) y candidato en campaña ha utilizado y utiliza recursos del Estado para su beneficio electoral.

No es ninguna sorpresa ni novedad que el candidato se vale de los recursos del Estado. Basta con darse una vueltita por la web oficial del gobierno de Salta y se verá al señor Rodolfo Urtubey Mera, posando muy sonriente en todos los actos de gobierno.

Pero lo que ha colmado la paciencia del gobernador Urtubey ha sido el que haya salido a la luz el uso de un aeronave del Estado por parte de su hermano candidato.

El Gobernador de Salta había informado a los periodistas que su hermano viajaba en camioneta pero que, al encontrarse con él en uno de sus múltiples desplazamientos, “como sobraba un lugar en el helicóptero, me lo traje”.

Y como el joven gobernador es bastante boca floja, acto seguido lanzó una frase que demuestra los aires de pequeño dictador con que acostumbra a moverse. La respuesta ha sido contundente: “No hay ninguna orden que me diga a mí que el Gobernador no puede subir a nadie al helicóptero en donde se mueve”.

Y es aquí donde el Gobernador de Salta y hermano del candidato a senador nacional se equivoca.

Los principios que inspiran la ética de la función pública y que informan, entre otras normas, a la ley nacional Nº 25.188, promulgada el 26 de octubre de 1999, permiten establecer con mucha claridad que aquello de "el Estado soy yo" ha quedado muy lejos en el tiempo.

Las normas morales que rigen el ejercicio de una función estatal, sea o no representativa, señalan que es deber de quien ejerce un cargo de esta naturaleza proteger y conservar la propiedad del Estado y sólo emplear sus bienes con los fines autorizados, así como abstenerse de utilizar información adquirida en el cumplimiento de sus funciones para realizar actividades no relacionadas con sus tareas oficiales o de permitir su uso en beneficio de intereses privados.

Un funcionario público -y con más razón un Gobernador- debe abstenerse de usar las instalaciones y servicios del Estado para su beneficio particular o para el de sus familiares, allegados o personas ajenas a la función oficial. Dentro de este deber de abstención se incluye, desde luego, el llamado transporte benevolente, especialmente aquel que se realiza en costosos aparatos aéreos.

Es aquí precisamente donde queda más que claro que el Gobernador no puede subir a su hermano al helicóptero del Estado porque él lo diga. A menos que las normas de la aviación civil hayan cambiado, nadie sube a un helicóptero con la misma campechanía e informalidad que la de quien se sube al caño de una bicicleta en una parada de ómnibus.

Don Juan Manuel Urtubey debiera saber que ser gobernador no es lo mismo que ser capataz de finca. Los bienes y recursos del Estado los sostienen los ciudadanos y es por este motivo que si su hermano Rodolfo utiliza el helicóptero o cualquier otro bien estatal, serán todos y cada uno de los salteños los que le estarán pagando la campaña a senador nacional y no con dinero que salga del bolsillo del Hermanísimo.