Redacción Iruya.com
El diario El Tribuno de Salta, situado claramente en la vanguardia opositora al gobierno de Urtubey y devenido en uno de sus más implacables críticos, publica hoy una extensa entrevista a la Ministra de Derechos Humanos del gobierno provincial, señora Marianela Cansino.
Sobrepasado por una realidad virtualmente inmanejable, Urtubey ha efectuado una desesperada exhortación a sus ministros y secretarios de Estado: ¡Salgan a los barrios!
El Ministro de Gobierno de la Provincia de Salta, señor Eduardo Sylvester, es también un peronista convicto y confeso. Así lo prueba la fotografía adjunta en la que el funcionario aparece cara a cara con la mismísima Eva Perón, la de las «blancas manos», según hablaba su abuelo.
Un manómetro adecuado para medir la presión y el malestar que bullen en el “núcleo duro” del oficialismo son los textos que producen sus sedicentes intelectuales progresistas. Allí, apenas disimulados tras invocaciones heroicas y evocaciones hagiográficas, se detectan las aflicciones que suscitan el presente y el conjeturable futuro.
La orden de Urtubey a sus ministros para que se conviertan en apóstoles de su evangelio personal y abandonen la blandura de sus despachos para llevar su palabra (la de Urtubey) hasta los más recónditos rincones de la vida ciudadana está dando unos magníficos frutos.
Un test sobre la actualidad política: ¿quién fue el autor de esta frase: “Fui convocado para hacer algo que evidentemente no se podía hacer. Me di cuenta tarde”? ¿Miguel Galuccio? ¿Jorge Capitanich? ¿Marcelo Tinelli?
El arte de la retórica política requiere de dos habilidades fundamentales: la de hallar la manera correcta de encuadrar los problemas y la de acertar a la hora de llamarlos por un nombre adecuado.
El siglo XX fue un periodo de graves contradicciones y marcados contrastes. Durante tres cuartas partes de aquella centuria, la gran mayoría de los países del mundo estuvo regida por gobiernos autoritarios, personalistas y dictatoriales; emergieron los grandes totalitarismos y -excepto en las últimas dos décadas- la democracia fue un sistema político minoritario y marginal.
A medida que fracasan los palos de ciego con que el gobierno intenta refrenar el incremento de los precios y la caída de las reservas, tanto el oficialismo como la sociedad transmiten crecientes síntomas de desasosiego.
La deshonrosa afrenta que el Festival de Cosquín ha dedicado a la memoria de Eduardo Falú -el insigne salteño que llevó la música popular de nuestra tierra a los escenarios más cultos e importantes del mundo- solo se explica por el sonado fracaso de la política cultural del gobierno de Salta.
El Gobernador de Salta pertenece claramente al grupo de los que piensan que la creciente criminalidad y la alarmante inseguridad ciudadana se combaten poniendo más policías en las calles; pero no para enfrentar a los que transgreden la ley y atacan la convivencia, sino para amedrentar a los ciudadanos.