Eduardo Sylvester -el Maduro salteño- convoca a los militantes justicialistas de Salta a 'cuidar los precios'

El Ministro de Gobierno de la Provincia de Salta, señor Eduardo Sylvester, es también un peronista convicto y confeso. Así lo prueba la fotografía adjunta en la que el funcionario aparece cara a cara con la mismísima Eva Perón, la de las «blancas manos», según hablaba su abuelo.

La fotografía fue tomada durante una reunión de la que participaron -según la información oficial- 200 militantes de distintas líneas políticas del Partido Justicialista de Salta, que fueron convocados no solo por las autoridades del partido, sino -lo que es más curioso- por la Secretaría de Defensa del Consumidor del gobierno provincial, que depende directamente del señor Sylvester.

Partido y gobierno, gobierno y partido (tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando) lanzaron esta apasionante convocatoria «con el fin de organizar a la comunidad en la defensa y control del programa Precios Cuidados».

Todo indica que la tan pregonada «comunidad organizada»  que desvela a la grey peronista para tener, como solía decir el Generalísimo Franco, «todo atado y bien atado», se encuentra más bien algo desorganizada cuando de cuidar precios se trata.

Ahora no es Eva Perón, pero sí este nuevo abanderado de los humildes que es el ministro Sylvester, quien convoca a ejecutar un «plan de acción»  para cuidar los valores de referencia de 100 productos con 194 precios, entre artículos de almacén, bebidas, carnes, procesados, lácteos, limpieza, panificados, perfumería y verdulería.

Brigadas de disciplinados militantes ganarán las calles, como en las mejores épocas del IIIº Reich, y avanzarán sobre los pasillos de los supermercados para hacer cumplir la ley por mano propia. Al fin y al cabo es el gobierno el que les ha pedido ayuda.

En su encendido discurso, el ministro no ha podido evitar la tradicional metáfora fascista de la bipedestación y ha exhortado a la concurrencia a «ponernos de pie para ayudar con nuestra presencia y nuestro compromiso a los que más están sufriendo los factores económicos que afectan al país».

Por su parte, el secretario Santiago Godoy hijo, convertido súbitamente en agente de tránsito de Venecia, ha dicho que el secreto de la operación militante consiste en la «correcta señalización de las góndolas».

Godoy ha prometido tolerancia cero con los supermercados infractores que atenten contra el bolsillo de los más humildes. El joven secretario ha prometido, en nombre de la solidaridad, aplicar cuantiosas multas a los infames remarcadores, ya que la ley vigente impide, por el momento, fusilarlos.