
Varias horas después de la visita que la señora de Kirchner hizo a la Fundación Favaloro el viernes 8 por la noche, el vocero de la Presidencia ofreció una pieza informativa ambigua. Los médicos, decía el texto, decidieron “otorgar el alta neurológica y neuroquirúrgica” a la señora debido “a la favorable evolución posoperatoria”. El relato era marcadamente elusivo acerca de las preocupaciones cardiológicas que el estado de la Presidente despertó en el equipo médico, aunque el tema parecía emerger a través de la interdicción (mínimo un mes) de los traslados aéreos y la noticia de que se evaluarán los efectos de su retorno a la actividad, que se recomienda gradual y excluyente de esfuerzos físicos y exposición al estrés. Más allá de que la observación médica será cotidiana, se prevé un nuevo examen amplio a principios de diciembre.