
La estrategia oficial del “vamos por todo” se despliega por los bordes de la Constitución. Por ahora las operaciones de defensa la detienen, pero la experiencia indica que el gobierno es más bien atropellador que cauteloso. La experiencia también indica que órdenes de la Justicia (y de la propia Corte Suprema) han sido desacatadas. En los casos que ahora se discuten (reforma dela Justicia, defensa federal de la libertad de prensa) lo que está en juego es la cuestión constitucional misma, por lo que el desacato sería una cuestión delicadísima. Porque la Argentina corre esos riesgos, esta es La Hora de la Constitución, una designación actualizada de lo que alguna vez se llamó la Hora del Pueblo, una necesaria convergencia de todas las fuerzas dispuestas a vivir y actuar de acuerdo a nuestra Ley Fundamental y a defender ese marco de convivencia civilizada.