Redacción Iruya.com
Los cuantiosos beneficios económicos y sociales que el gobierno concede a las llamadas «comunidades originarias» han hecho aflorar una serie de actuaciones aprovechadas y tramposas por parte de algunos que, valiéndose de ciertos rasgos propios del mestizaje, simulan ser 'originarios', descendientes directos de Huayna Capac.
Si bien es cierto que a caballo regalado no se le mira el diente, en estos días pocos han reparado en el detalle de que las casas (construidas con fondos de todos los salteños) que el gobierno de Urtubey entregará a precio de ganga a conspicuos miembros de la clase pudiente local son un verdadero mamarracho arquitectónico, un insulto a la inteligencia del diseño, una afrenta al sentido común de la belleza.
El desguace parcial del exmonumento de la avenida Arenales ha sumido en una profunda tristeza a los vecinos de la calle Pedernera. Las amas de casa de la zona, acostumbradas a iniciar su jornada de labor con la magnificente vista de aquella pirámide amorfa, a partir de hoy fregarán sus veredas con las miradas perdidas en lontananza, al haber sido despojado el antiguo monumento dos de sus atributos simbólicos más representativos: el globo terráqueo y el pajarraco.
Si algo caracteriza a un monumento que bien se precie es su cualidad de inmodificable. Una vez que se ha erigido esa obra pública y patente de la que habla el Diccionario, lo suyo es que permanezca tal cual, sin cambios, para siempre.
No contento con haberse convertido en el adalid oficioso de los grupos antiabortistas más fanáticos del lugar, el concejal justicialista y utracatólico Aroldo Tonini ha decidido ahora dar otro paso adelante y emprenderla contra tarotistas, adivinos y practicantes del esoterismo en general.
Para conocer con exactitud el estado de salud mental de algunas sociedades a veces no es necesario examinar los reportes estadísticos de los hospitales psiquiátricos: Basta con efectuar un repaso superficial sobre las sentencias que pronuncian los jueces y tribunales del lugar.
Los senior citizens salteños tienen un problema: nadie acierta a llamarlos con un nombre adecuado a su dignísima condición de personas mayores.
La imaginación de los burócratas del turismo provincial parece haber entrado en una fase de peligroso declive, que acompaña el lento pero inexorable aterrizaje a la realidad de aquellos que, sin motivo, echaron las campanas al vuelo antes de tiempo e intentaron convencer a los salteños (no sin antes convencerse a sí mismos) de que Salta estaba pisándole los talones, en materia turística, al mismísimo Machu Picchu.
A partir de hoy, las ojos de bronce del Virrey Toledo y del papa Juan Pablo II intercambiarán sus metálicas miradas desde sus respectivos pedestales de concreto, situados a un extremo y otro de la Plaza 9 de Julio de Salta.
Un reciente comunicado de la Municipalidad de Salta, referido a los cortes de tránsito que se efectuarán al paso del Rally Dakar 2013, pone de manifiesto con toda claridad que existe en nuestra ciudad una apreciable cantidad de espacios urbanos que carecen de nombre oficial o que, en el mejor de los casos, han adoptado el nombre de las empresas que se hallan en las proximidades.
La corrupción es un complejo fenómeno social, político y económico, que afecta a todos los países. Por ejemplo, socava las instituciones democráticas al distorsionar los procesos electorales, pervertir el imperio de la ley y crear atolladeros burocráticos, cuya única razón de ser es la de solicitar sobornos. También atrofia los cimientos del desarrollo económico, ya que desalienta la inversión extranjera directa mientras a las pequeñas empresas nacionales les resulta a menudo imposible superar los «gastos iniciales» requeridos por la corrupción.