Un concejal de Salta llama a la guerra santa contra el esoterismo

Imagen ilustrativaNo contento con haberse convertido en el adalid oficioso de los grupos antiabortistas más fanáticos del lugar, el concejal justicialista y utracatólico Aroldo Tonini ha decidido ahora dar otro paso adelante y emprenderla contra tarotistas, adivinos y practicantes del esoterismo en general.

Luego de consultar con fuentes solventes del Arzobispado local y de ser informado en los pasillos de la curia sobre la extinción, hace ya varios siglos, de la Santa Inquisición y el tribunal del Santo Oficio (con la consecuente falta de vigencia de las declaraciones de herejía y de aplicación de las penas de muerte en la hoguera) Tonini ha decidido llevar adelante su cruzada por lo civil.

Para ello ha presentado al Concejo Deliberante de la Municipalidad de Salta un proyecto de resolución por el que pretende que el Departamento Ejecutivo municipal "audite" (sic) dos conocidos locales de cartomancia y brujería que funcionan en la ciudad de Salta bajo los sugestivos nombres de «El único que tiene pacto con el diablo» y «Magia del amor».

Al nuevo Tomás de Torquemada le han llamado la atención (por no decir que le han indignado) los avisos clasificados que publican en los diarios de Salta estos adivinos y por esta razón es que ha decidido echarles encima todo el poder policial municipal. El concejal no ha desmentido sin embargo las versiones que señalan que su carga contra uno de estos locales se deba a su certeza de que en Salta existe más de uno que tiene pactos vigentes con Satanás. Se trataría en consecuencia de un caso de publicidad engañosa que caería dentro de la competencia del secretario Santiago Godoy (h).

A pesar de que en un primer momento se había especulado con la posibilidad de que Tonini enviara a los adivinadores una cuadrilla de inspectores municipales entonando salmos gregorianos bajo la batuta de monseñor Bernacki (que se encuentra en gran sintonía con los concejales), el edil protodiácono ha preferido dar parte a los colegios oficiales de médicos y psicológos (entre otros profesionales), a fin de que tomen cartas en el asunto y (¡ojo a esto!) establezcan si los servicios que prestan los adivinadores y tiradores de cartas "se encuentran aprobados por los consejos pertinentes".

El asunto ha llegado a los oídos de la exdiputada Mónica Luz Petrocelli, activa consumidora de esta clase de servicios, que en sus buenas épocas de legisladora había propuesto regular mediante un estatuto público (con tribunal de ética y todo) las profesiones de periodista, peluqueras, maquilladoras y tarotistas.

La presidente del Colegio de Psicólogos, por su parte, ha negado rotundamente que las prácticas de los tarotistas hayan sido aprobadas por la corporación que preside, pero se muestra reacia a sentar a los adivinadores salteños en el banquillo del tribunal de ética psicológica, alegando que los mismos no podrían ser objeto de un juicio justo debido a su capacidad de predecir el futuro y adivinar el contenido de una eventual sentencia. "Contra la brujería no hay Lacan que valga", habría dicho la presidente.

Los médicos han dicho que mientras los adivinadores se limiten a tirar las cartas sin prescribir a sus pacientes la ingesta de fármacos, el asunto no es de su competencia. Los dentistas, consultados también por este medio, han dicho que prefieren centrar sus esfuerzos en liquidar su secular batalla legal contra los mecánicos dentales y truchiprotesistas. Los sacamuelas prefieren no involucrarse con brujos que, aunque capaces de curar pulpitis por secreto, con sus malas artes son capaces de hacer mermar notablemente la afluencia a las salas de espera dentales.

Tonini ha amenazado con clausurar los locales de tarotistas que no cuenten con la preceptiva habilitación municipal. Los afectados, por su parte, han dicho que de producirse las clausuras no acudirán a la vía administrativa correspondiente sino que colocarán en lugares públicos muñecos vudú de Tonini y lo harán objeto -secretamente- de toda clase de conjuros maléficos.