Salta: Contrapunto de miradas vigilantes entre el Virrey Toledo y el papa Juan Pablo II

Estatua de Lenin en FinlandiaA partir de hoy, las ojos de bronce del Virrey Toledo y del papa Juan Pablo II intercambiarán sus metálicas miradas desde sus respectivos pedestales de concreto, situados a un extremo y otro de la Plaza 9 de Julio de Salta.

El hecho de que los imaginarios haces de partículas se propaguen sin dispersión en forma virtualmente paralela a la calle Mitre no ha pasado desapercibido para los cerebros tecnológicos del Ministerio de Seguridad provincial, que por estas horas ultiman su decisión acerca de los «lugares estratégicos» en que serán colocadas las 1.100 cámaras de seguridad encargadas al magnate mexicano Carlos Slim.

Eduardo Sylvester ya tiene sobre su mesa un dictamen que aconseja instalar dos de estas cámaras en las cabezas del augusto Virrey de Oropesa y del beato anticomunista de Wadowice.

Dice este dictamen que la colocación de sendos sensores de 16 millones de píxeles en las cuencas oculares de ambas estatuas asegura una gran cobertura de la Plaza y sus alrededores, sin comprometer -eso sí- la «unidad visual» del casco histórico, objetivo que, como se sabe, ha sido elevado a la categoría de política de Estado por la COPAUPS.

Añade el dictamen que, de esta forma, nadie se dará cuenta en Salta de que sus movimientos están siendo estrechamente vigilados por la autoridad desde el puente de mando de la Enterprise. El documento descarta así la idea original de colocar estos sensores ópticos en el trasero de la cabalgadura del General Arenales, pero no por razones estrictamente técnicas sino culturales.

Dice la leyenda que el salteño que desee evitar toda clase de desgracias y calamidades, al momento de atravesar en diagonal la Plaza 9 de Julio, nunca debe pasar por detrás de la cola del caballo de Arenales. De forma tal -dicen los expertos en seguridad- que una cámara colocada en ese lugar no traería los beneficios esperados y, en todo caso, podría provocar descalabros mayúsculos en el sistema de vigilancia por pantallas.

Finaliza el dictamen aconsejando sustituir la estatua del complaciente y opresor Virrey Toledo por la de Vladimir Lenin, ya que un eventual cruce de miradas entre el anterior pontífice y el líder revolucionario bolchevique, por su opuesta polaridad ideológica, podría por si sola generar toda la energía que necesita la red para abastecer a las 1.100 cámaras de seguridad. Los expertos hablan ya de una «solución sustentable».

Fuentes cercanas al Palacio Episcopal han adelantado que la probable instalación de una cámara de seguridad en la estatua del Papa polaco permitiría a los sacerdotes controlar mejor los movimientos ondulantes de la feligresía desde un escritorio; esto es, sin necesidad de asomarse disimuladamente -como lo vienen haciendo hasta ahora- por las rejillas de madera del bello balcón de la primera planta.