La Policía de Salta ha desmantelado un monumental reñidero de gallos que once inescrupulosos 'empresarios del espectáculo' habían montado en una finca distante a unos diez kilómetros de la ciudad salteña de General Güemes. Cuando los policías llegaron al lugar hallaron a un centenar de personas gozando intensamente de los cacareos y los picotazos que se prodigaban los plumíferos, a cuya bravura apostaban importantes cantidades de dinero.
Lo más llamativo fue sin embargo la sofisticada organización del lugar, en el que destacaban los cuatro rings, perfectamente delimitados; todos ellos con sus correspondientes luces y plateas preferenciales.
La Policía no lo ha confirmado, pero en los alrededores del estadio circuló la versión de que los espectadores efectuaban sus apuestas a través de una aplicación para smartphone llamada Bet-My-Cock.
Las autoridades aún no saben qué hacer con las instalaciones del reñidero. Se baraja la posibilidad de habilitar las pelopincho como balneario infantil para el próximo verano, aunque también hay un proyecto policial para montar un criadero de truchas.
Lo que parece seguro es que el reñidero será bautizado con el nombre de un veterano sacerdote, precursor de las peleas de gallos en nuestra Provincia. Consultado sobre este particular, el Ministro de Seguridad ha dicho que si la cancha de fútbol lleva el nombre del Padre Martearena, no hay inconveniente -ni civil ni canónico- para que el reñidero lleve el nombre de otro cura.