El faraónico centro de vídeovigilancia del Ministerio de Seguridad de Salta, ese modernísimo 'Gran Hermano' que escudriña celosamente a nuestros transeúntes y capta en sus pantallas y discos duros las más variadas actividades delictivas (y no delictivas), se ha pasado por el arco del triunfo el mega robo a Alejandro Lerner y sus músicos, perpetrado a pocos metros del segundo estadio de fútbol más importante de la ciudad, en donde es imposible que no existan cámaras de seguridad. A pocos días de su inauguración oficial, la página web del Ministerio que dirige Eduardo Sylvester Marcone presume de que las nuevas cámaras de vídeovigilancia han registrado más de 1.100 «incidentes» en solo dos meses.
La nueva página gubernamental se ha convertido así en una especie de YouTube del delito al por menor, en donde los visitantes y usuarios pueden deleitarse con imágenes de carteristas en acción, vehículos infractores, conductores irresponsables, escruchantes sigilosos, guardabarros abollados y peleas callejeras.
De todo, como en botica, pero con la muy honrosa excepción del robo a Alejandro Lerner, del cual no existe ni el más mínimo rastro en las pantallas del vigilante ministro.
El estreno del sistema de vídeovigilancia, de su galáctico 'puente de mandos' y el de la página web del Ministerio no ha podido ser más infeliz. Cuando más presumía el gobierno de Salta de su eficiencia y cuando más lo necesitaba la seguridad ciudadana, el sistema dejó un hueco tan grande como el que dejaron los ladrones en el ómnibus de Lerner después de llevarse hasta las fundas de los asientos.
¿Será la de Sylvester una de las cabezas que rodará tras la derrota electoral?
Si el gobernador Urtubey no estuviera por estas horas muy decidido al respecto, debería consultar esta misma mañana la siempre autorizada opinión de Alejandro Lerner, o la de su esposa (la de Lerner, no la de Urtubey).