'Poligrinos', entre la devoción, el mate con bollo y las pruebas del delito

La condición de policía y la de peregrino no están en modo alguno reñidas. Si bien es muy difícil conciliar ambas vocaciones (ya que los policías son los cuidadores naturales de los peregrinos) algunos uniformados se las ingenian para poder marchar en romería por pura devoción a nuestros Patronos Tutelares.

Es el caso de 200 policías, entre activos y retirados, que peregrinaron desde El Carril a Salta, y que al llegar con su colorida pancarta al centro de la ciudad debieron de sufrir un susto de muerte al atravesar la terrorífica fachada de "Maluca Beleza", ubicada en la calle Buenos Aires 313.

El grafiti que luce en la puerta de "Maluca" bien pudo haber pasado desapercibido para los inspectores municipales que se encargan de controlar que los negocios no agredan visualmente a los transeúntes, pero no para los "poligrinos" de El Carril.

Como se puede apreciar en la fotografía (tomada por una cámara de la repartición), el policía que marcha al frente y que sujeta la pancarta a la altura de la palabra "todos" no puede ocultar su disgusto. Basta con ver su rostro para darse cuenta que algo no demasiado bueno está pasando.

Para compensar un poco este mal momento, el Jefe de Policía organizó un refrigerio, de modo que los doscientos poligrinos pudieran reparar fuerzas y llegar en buenas condiciones a su destino.

Pero en lugar de servir la refacción en las instalaciones del Centro Policial Sargento Suárez, el jefe Lami decidió organizarla en el estratégico Departamento de Criminalística, ubicado en Pasaje Miramar 481.

Nada mejor para un peregrino que tomar el mate cocido con bollo con peritos balísticos y encima de los escritorios en donde se analizan las evidencias de los crímenes más horrendos que se cometen en la ciudad, incluidas las bolsitas en que se guardan los hisopados.

Si en vez de policías hubieran peregrinado matarifes, es casi seguro que el desayuno se hubiera servido en el pasillo en donde se sacrifican las reses.

Y si los peregrinos fuesen recolectores de residuos, no faltará un jefe bondadoso que piense que el mejor lugar para agasajarlos con una comida al paso es el Vertedero San Javier.