El papa Francisco ha vuelto a concitar la atención del mundo con ocasión de su primer mensaje de Navidad y de su primera bendición 'Urbi et Orbi'. En él, el Sumo Pontífice ha por pedido la paz en el mundo y por el cese de las guerras que "rompen y hieren tantas vidas", y que a menudo son la causa de los flujos migratorios. "La verdadera paz no es un equilibrio entre fuerzas contrarias detrás de la cual existen contrastes y divisiones. Es un regalo de Dios", ha dicho el Papa.
"Dios es la paz: pidámosle que nos ayude a ser constructores de paz cada día, en nuestra vida, en nuestras familias, en nuestras ciudades y pueblos, en todo el mundo", ha añadido el Pontífice al efectuar un llamamiento para que todos seamos "pacificadores".
El Papa no ha olvidado mencionar a los "niños que son las víctimas más vulnerables de las guerra", e instó también a no olvidar a "los ancianos, las mujeres maltratadas y los enfermos".
El primer mensaje navideño de Francisco ha incluido un pedido para que la "esperanza" llegue a los refugiados y prófugos. Y aunque ha mencionado expresamente a las personas que sufren persecución en los países del cuerno de África y del Congo, el Papa no ha olvidado a quienes sufren las consecuencias de la guerra en Siria, Irak, Palestina y África.
En relación con el tema de la inmigración, el Papa ha pedido por que los migrantes encuentren la dignididad y sean acogidos. "¡Que tragedias como las de este año con todos los muertos en Lampedusa no vuelvan a pasar!", ha dicho.
También ha pedido el Papa que los que trafican con seres humanos "se den cuenta de la gravedad de su delito contra la Humanidad". También ha a los niños víctimas de las guerras que son "secuestrados, heridos y asesinados" y a aquellos que son "transformados en soldados, a los que se les roba su infancia".
Por último, el Papa ha pedido por las víctimas de los desastres naturales y en particular por el pueblo filipino, duramente azotado por el tifón.