El Día de la Madre, que se celebró el pasado domingo, fue ocasión propicia para que los políticos de Salta dieran rienda suelta a su vena poética y a su ternura a través de Twitter. A muchos de estos tardíos émulos de Pablo Neruda la jugada no les ha salido muy bien que digamos, pues en el intento de congraciarse con las madres y de captar el voto maternal se han excedido bastante en sus apreciaciones hasta rozar el ridículo.
Es el caso de un extraño tuit publicado por el candidato a diputado provincial por la Unión Cívica Radical señor Uluncha Saravia que dice lo siguiente:
Feliz dia a todas las mamas! Y a los papas que las hicieron nacer...
— uluncha saravia (@uluncha_saravia) October 20, 2013
Es evidente que lo que el señor Uluncha ha querido es evitar que los tradicionales saludos electorales para el Día de la Madre resulten tan sesgadamente feministas que ahuyenten al electorado masculino. ¿Por qué en un día tan señalado habría de renunciar al 50% del mercado electoral?, pensó Uluncha, y por eso eligió, en el Día de la Madre, saludar también a los padres.
Pero entre simplemente saludar a los padres -que no tiene nada de malo- y saludarlos por el hecho de que los padres son o han sido la razón de la existencia de las madres, hay una enorme diferencia.
O el señor Uluncha ha hecho una interpretación bastante peculiar del libro del Génesis o detrás de su salutación a los padres, como precursores del nacimiento de las madres, se oculta una peligrosa reivindicación masculina fronteriza con el machismo.
Sería muy bueno que el Vicario General de la Archidiócesis de Salta, monseñor Dante Bernacki, experto en bioética y en altas y bajas cuestiones de reproducción humana, publicara otro manifiesto en El Tribuno para aclararle a Uluncha de dónde vienen realmente las madres, y que éstas ni son una simple tumoración en el cuerpo de sus propias madres, ni son una creación graciosa de otro "padre" que no sea el Celestial.
Al parecer, el dirigente radical todavía se cree aquello de la "semillita colocada en la pancita" y por esta razón atribuye a los padres (al hombre, portador de la semillita) un rol decisivo y exorbitante en la creación de un nuevo ser humano.
Es poco probable que, al saludar "a los papás que las hicieron nacer (a las mamás)", Uluncha se refiera a los obstetras que asistieron al parto de las madres de las madres.
Lo que quiere decir el candidato es que sin padres no habría madres, lo cual es tan rigurosamente cierto como el juicio opuesto: que sin madres tampoco habría padres.
Y no solo eso: también nos dice que el preeminente rol masculino de "hacer nacer madres", o lo que es lo mismo, la misión divina de servir como inductores de la maternidad, es digno de un respeto cuanto menos similar -si no mayor- al de "ser madres".
El planteamiento de Uluncha es -en palabras de Bernacki- de una ignorancia crasa sobre antropología básica (admitiendo que esta intrincada ciencia pudiera tener un capítulo "básico").
Parafraseando al ilustrado prelado vallisto, solo cabe decir: «Tengamos en cuenta los principios que rigen los partidos en el momento de pensar el voto para ser emitido responsablemente».