A los 90 años fallece Eduardo Falú, salteño universal

El guitarrista y compositor salteño Eduardo Falú, ha fallecido ayer en su domicilio de Buenos Aires a los 90 años de edad, según ha informado su familia.

Eduardo Yamil Falú había nacido un 7 de julio de 1923 en la localidad de El Galpón, Departamento de Metán. Fue criado y educado en la localidad de Yatasto, en donde su padre administraba una finca. Allí pulsó por primera vez una guitarra en 1934 y en 1945 emigró con su instrumento a Buenos Aires, ciudad a la que llegó en compañía del escritor y poeta salteño César Perdiguero.

Dueño de un talento musical innato y de un admirable dominio de la técnica y del arte de la guitarra propias del virtuoso, Falú alcanzó fama mundial tras haber firmado, junto a las plumas más destacadas del país, las composiciones folklóricas más importantes de la música popular del norte argentino.

Falú fue probablemente el primer protagonista del boom de la música folklórica salteña a nivel nacional entre los años 50 y 60, que encumbró a grupos como Los Fronterizos y Los Chalchaleros y a él mismo como solista.

Junto a Jaime Dávalos compuso piezas inmortales como la Zamba de la Candelaria, Trago de sombra, Tonada del viejo amor, Resolana, La Caspi Corral, Renacer o Amor, se llama amor, sin las cuales resulta imposible desentrañar el sentido profundo de una cultura que supo mezclar con sabiduría las influencias de una tradición culta y de otra popular fuertemente arraigadas en esta tierra.

Falú no fue un folklorista al uso. Su virtuosismo y su depurada técnica le hicieron incursionar en la música clásica para guitarra. En 1953 se plantó en los Estados Unidos para presentar su música. En 1958 hizo lo propio en la Unión Soviética. En 1959 fue el turno de París y en esta ciudad se le abrieron las puertas de varias capitales europeas. En 1963, cuando su fama como solista se encontraba en su punto más alto en la Argentina, Falú conquista Japón, en donde más de doscientos recitales en solo cinco años.

Sencillo, amante de la música y reacio a adoptar poses intelectuales, Falú estableció sólidos vínculos entre su música y la literatura. Al nombre de los poetas salteños más renombrados se añadió el del escritor Ernesto Sabato, con quien Falú colaboró en 1964. Ambos dejaron para la posteridad la obra conocida como “Romance a la muerte de Juan Lavalle”, sobre la base del texto de la novela de Sabato “Sobre héroes y tumbas”.

Con Jorge Luis Borges hizo “El Gaucho”, cuya ejecución por Falú hizo emocionar hasta las lágrimas al escritor. “La suite para guitarra y orquesta de cuerdas” fue grabada por Falú con la Camerata Bariloche.

Con el fallecimiento de Falú, Salta pierde seguramente a su máximo exponente musical, pero pierde también a un hombre que con su carácter sencillo, afable y austero representó el arquetipo de una generación que abrazó la belleza como causa y que hizo de la poesía su bandera.