La Ministra de Derechos Humanos de Salta llama 'bestias' y 'miserables' a los policías detenidos

Pace y KirchnerMaría Silvia Pace cabalga de nuevo. Cargada de energía y renovada espiritualmente luego de unas prolongadas aunque merecidas vacaciones, la eléctrica ministra de Urtubey ha reaparecido en su medio favorito (la radio) para intentar reflotar su imagen. La reaparición de la funcionaria tiene lugar después de su misterioso e inexplicable alejamiento de los focos, justo cuando se produjeron en Salta unas gravísimas violaciones a los Derechos Humanos.

El primer reflejo de la ministra ausente fue hacerse de palabras y, por faltar, no faltó ninguna de su florido vocabulario militante.

Así, frente a los micrófonos, Pace calificó a las imágenes como "repudiables" y "deleznables" y a los presuntos autores de las torturas como "bestias", "delincuentes" y "miserables".

También calificó a los hechos sucedidos como "atropello" a los Derechos Humanos, al mismo tiempo que dijo "rechazar" y "repudiar" lo sucedido. Todo un ejemplo de la verborragia de la ministra, quien seguramente no sabe que rechazar y repudiar son exactamente la misma cosa, pero que está convencida de que con palabras rimbombantes se curan todos los males y se superan todos los match points políticos.

Pero no todo han sido calificativos desagradables y agresivos. La ministra ha demostrado que también integran su vocabulario las palabras amables, que generalmente dedica en exclusiva al sublime gobernador Juan Manuel Urtubey, pero que en este caso ha extendido a los policías (a los buenos), a quienes ha calificado como "trabajadores incansables".

Pace incluso ha llegado a llamarse a sí misma con el tierno y despolitizado nombre de "madre de familia", condición que sin embargo puso al lado de sus otras titulaciones más duras, como las de "ministra", "militante de los Derechos Humanos" y "abogada".

Lo más destacable de la entrevista es que la ministra Pace ha anunciado que ha puesto a disposición de los torturados y de sus familias, "todo el Ministerio", que es lo mismo que decir nada o casi nada, habida cuenta de la virtual inexistencia administrativa y del nulo peso político de su cartera.

Finalmente, Pace se ha referido a la posibilidad de que su Ministerio asuma la acusación particular (se constituya en "querellante" sin formular querella ninguna) contra los policías.

Se trata de una fórmula muy socorrida mediante la cual el Estado intenta eludir sus responsabilidades jurídicas, políticas y morales en determinados crímenes que se cometen por negligencia u omisión criminal de los propios funcionarios del Estado.

La ministra Pace es una ferviente militante de estas "querellas" inútiles, que no hacen otra cosa que desdibujar el papel de la acusación pública a cargo del Ministerio Fiscal y, en todo caso, pretenden vergonzosamente que el mismo Estado que ha violado los derechos de las personas se coloque en un escalón moral superior, sin asumir ningún tipo de culpa.

Un diez felicitado para la ministra Pace.