En Salta, la fiesta de la Virgen del Tránsito la preside el Secretario de Tránsito

Parece un chiste pero no lo es. Monseñor Dante Bernacki, más preocupado ahora por mantener la virginal incolumidad de la fachada de la Catedral Basílica de Salta que por sus labores de pastor y discípulo de Cristo, ya no preside como antaño las celebraciones litúrgicas que recuerdan el llamado Tránsito de María; es decir, la fiesta de la glorificación del cuerpo de la madre de Nuestro Señor Jesucristo mediante la definitiva donación de la inmortalidad gloriosa sin pasar por la muerte.

De estas tareas se ocupa ahora el Secretario de Tránsito y Seguridad Vial de la Municipalidad de Salta, señor Carlos Caruso, según informa hoy el portavoz oficial de prensa de la comuna salteña.

El despacho dice textualmente lo siguiente:

«Mañana, con motivo de celebrarse la festividad en honor a Nuestra Señora del Tránsito, a partir de las 7:30 habrá actividades religiosas en la sede de Santa Fe 545. Desde la Secretaría de Tránsito y Seguridad Vial del Gobierno de la Ciudad se recuerda a la comunidad que la Fiesta Patronal de la Virgen incluye recepción de la Imagen Tutelar, Santa Misa y procesión. Las actividades estarán presididas por el secretario de Tránsito, Carlos Caruso».

De estas líneas solo cabe inferir que el señor Caruso -fiel devoto donde los haya- no solo se encargará de presidir la ceremonia de recepción de la imagen tutelar y la procesión, sino también la Santa Misa, incluida la celebración de la Santa Eucaristía, relegando de este modo al mismísimo Cristo.

En caso de concretarse esta peculiar «presidencia», el señor Caruso habrá acabado con casi dos mil años de tradición litúrgica y de no pocos artículos de fe que afirman que el celebrante está ante el altar «in persona Christi capitis», y que quien preside la misa es el propio Cristo, que actúa a través del celebrante como cabeza de la Iglesia.

Lo curioso de que el Secretario de Tránsito «presida»  las celebraciones religiosas de la Virgen del Tránsito, más allá de la mera y circunstancial coincidencia de nombres, es que la fiesta de la Virgen fue instituida para reivindicar la victoria sobre la muerte, mientras que la Secretaría de Tránsito -que fue creada para fines algo menos trascendentes- se ocupa generalmente de la derrota que nos inflige la muerte a bordo de remises truchos y otros vehículos mal controlados; así como también de combatir permanentemente las sospechas de cohecho pasivo, algo de lo que no tuvo necesidad la Virgen María.

Por otras circunstancias que son bien conocidas en Salta, tampoco el apellido del señor Caruso ayuda excesivamente a exaltar las victorias sobre la muerte.

Si este criterio llegara a prosperar, desde aquí proponemos que la celebración de la Virgen de las Lágrimas sea presidida por el Director General de Oftalmología del Hospital San Bernardo; la de la Virgen del Perpetuo Socorro, por el Secretario de Defensa Civil y el Jefe del Cuerpo de Bomberos; la de la Virgen de las Angustias, por la Presidente del Colegio de Psicólogos de Salta; la de la Virgen del Valle por el propietario de la panadería homónima; la de la Virgen del Cerro por el Director del "Gimnasio de las Nubes"; la de la Ascención de María, por el Director del Complejo Teleférico, y la de la Virgen de la Aparecida por el comisario encargado de la División Trata de Personas de la Policía de Salta.

Así pues, es urgente que el señor Arzobispo de Salta se pronuncie sobre esta espinosa cuestión.