El 'chinitero', una vieja figura salteña que busca su lugar en la criminología moderna

Chiniteros en acciónLa prensa amarilla es la culpable de que las palabras pervertido, depravado, pedófilo, degenerado y pederasta hayan perdido casi toda su potencia descriptiva. Su uso abusivo e indiscriminado no permite ya distinguir con precisión entre unas y otras categorías de individuos.

Y como a los salteños nos gusta tener nuestros propios monstruos y bautizar con nombres peculiares y acientíficos a las principales patologías sociales, es por eso que nos hemos inventado un nuevo concepto en materia de desviaciones mentales y morales; un concepto «superador»  de aquellas rancias categorías demoliberales, que enlaza al mismo tiempo con nuestras mejores tradiciones originarias.

Surge así la figura más específica del "chinitero", es decir, la del adulto, generalmente de escasos recursos, que en los límites de la legalidad -y a veces traspasándolos- busca la compañía y el favor de menores de edad del sexo femenino.

Poco importa si el chinitero comete o no un delito. Llevar esta etiqueta colgando -justa o injustamente- trae aparejado serios problemas penales, y si no que se lo pregunten al pedófilo mayor de nuestros valles tabacaleros, condenado a varios lustros de prisión porque una de sus peonas le dijo al tribunal que lo juzgó: "Al doctor le gustan las chinitas tiernitas".

A la figura del chinitero -nuestro galán rural por antonomasia- se opone la de la "muchachera", personaje que encarna la contrafigura del anterior, aunque despojado de tantas connotaciones perversas y, felizmente, exento del riesgo de estigmatización penal.

El peso de la tradición sin embargo ha comenzado a ceder desde que las tecnologías lo han invadido todo. El chinitero de nuestros días ha sustituido las tradicionales rondas en bicicleta y los piropos de voz en cuello por el acoso a través de Whatsapp. El chinitero ya no se arrima con su velocípedo al manicero de la esquina de la plaza, como lo hacía antaño, sino que busca colocarse ahora en la zona con mejor cobertura wi-fi.

Los peritos del Poder Judicial ya disponen de modernos tests para saber si estamos en presencia de uno de estos especímenes, cuya peligrosidad aún se encuentra en estudio. El chiniterismo, urbano o de tierra adentro, va camino de ser descrito detalladamente como un trastorno de la personalidad de pura matriz salteña en publicaciones de enjundia como Psychology Today o equivalentes.

Cuando ello suceda, nuestros jueces dispondrán de una herramienta muy útil para esclarecer la verdad de los hechos más «aberrantes»  y determinar, con la solemnidad acostumbrada, las responsabilidades del caso.