Sylvester y López Viñals celebran una cumbre 'imperial' sobre seguridad en Salta

Imperiales para dar y tomarEl Ministro de Seguridad del gobierno provincial, Eduardo Sylvester, y el Procurador General de la Provincia de Salta, Pablo López Viñals, mantuvieron ayer una reunión para tratar -según la información oficial- sobre la modernización tecnológica de las relaciones entre el Ministerio Público y la Policía de la Provincia.

La micro-cumbre de seguridad contó, además, con la presencia de otros dos comensales, que compartieron con Ministro y Procurador no solamente los entresijos y pasadizos secretos entre la policía y los fiscales sino también la asombrosa cantidad de 28 sandwiches imperiales (ver foto).

La cuenta es muy sencilla: a cada funcionario le corresponden nada menos que siete jugosos sandwiches, que en caso de haber llegado efectivamente al estómago de los invitados podrían haber puesto en riesgo la seguridad del Estado.

En efecto, entre los suculentos imperiales y la burbujeante Coca Cola (prolijamente servida en jarras y copas de cristal, como corresponde) el resultado más esperado de la reunión no sería una mejora de las comunicaciones entre fiscales y policía sino una aguda flatulencia de los funcionarios.

La ingesta podría haber hecho necesaria la presencia en el lugar no solo del titular del servicio de gastroenterología del Hospital San Bernardo, sino también la del Subsecretario de Defensa Civil (el twittero Gustavo E. Paul) quien debería haber sido convocado para brindar unas "capacitaciones" de urgencia ante una serie de sonoras detonaciones intestinales, interpretadas por algunos como "pre-sísmicas".

Asistentes a la reunión han confirmado a los medios que en el curso de las conversaciones sobre mensajes cifrados, firma digital y cámaras ocultas, los funcionarios presentes estaban muy preocupados por el deslizamiento de los tomates y las lechugas de los sandwiches. "Es solo una sensación de inseguridad comestible", dijeron al finalizar la reunión.

Lo más notable del caso es que las restricciones en el gasto público anunciadas por el ministro Parodi parecen no afectar a los gustos principescos del señor López Viñals, quien, por lo visto, no se priva de nada a la hora de agasajar a sus invitados.

Habría que preguntarle al anfitrión -el Procurador General- si su proveedor de imperiales superó o no la inspección de Santiago Godoy (hijo), empeñado en que cada vendedor de maicenas de Salta exhiba los precios como si se tratara de un McDonalds.