La Primera Dama de Salta, ausente del Corpus Christi, cata empanadas en un concurso

La Primera Dama en el concurso de las empanadasMientras el Gobernador de Salta, don Juan Manuel Urtubey, cumplía con su agenda oficial y participaba en la procesión del Corpus Christi, su esposa, doña Ximena Saravia Toledo, y uno de sus hijos, Marcos Urtubey, oficiaban otro acto de la agenda (esta vez, la política) y participaban como jurado del concurso de la empanada de barrio Castañares.

Desde hace al menos tres años, las apariciones públicas de la Primera Dama se han reducido al mínimo. Las ausencias son, si acaso, más llamativas cuando se trata de manifestaciones de fervor religioso.

En Salta no es un secreto para nadie que el Primer Mandatario acude a las procesiones del Señor y de la Virgen del Milagro en compañía de su madre, mientras que la mayoría de los altos cargos de los tres poderes del Estado lo hace en compañía de sus cónyuges (y cónyujas).

Sin embargo, ayer domingo, la Primera Dama volvió a la escena pública para oficiar, junto a uno de sus vástagos, de jurado en el popular concurso de empanadas que lleva el nombre de un notable precursor de nuestras más prístinas costumbres.

El compromiso con las empanadas impidió, casi con seguridad, que la señora Saravia Toledo estuviera presente junto a su marido en la solemnidad del Corpus. Su ausencia se hizo notar, entre otros motivos, porque de haber estado presente a las puertas de la Catedral Basílica, seguramente la Primera Dama le hubiera aconsejado a su marido mejorar su postura y no cruzar los brazos frente al Santísimo, pues queda muy feo.

De haber estado presente la Primera Dama en la Catedral, también hubiera podido escuchar la sonora exhortación del Arzobispo de Salta a "ir a misa en familia", una costumbre que -según el religioso- se está perdiendo. Ahora se entiende mejor por qué.

Como en las buenas monarquías, la pareja reinante suele desdoblarse de modo que uno acude a los fastos solemnes, mientras que el otro se encarga de no descorazonar al pueblo llano, probando su comida, bebiendo su vino y bailando al son de su música.

Al parecer, hay más sintonía y coordinación entre Primer Mandatario y Primera Dama de lo que se pensaba.