¿Arrancó el Triduo de Pontificales?

El uso abusivo del verbo "arrancar" como sinónimo de comenzar o empezar ya ha sido suficientemente denunciado en sitios de mayor enjundia que éste, de modo que nos parece innecesario volver sobre este tema.

Lo que hoy nos ocupa es otra cosa. Se trata de saber si un "triduo", entendido como los ejercicios devotos que se practican durante tres días, puede "arrancar", de la misma forma que arranca el partido entre Lanús y Quilmes, la temporada turística, los almuerzos de Mirtha Legrand o la campaña para las PASO.

No es del todo incorrecto emplear el verbo arrancar cuando uno quiere dar a entender que algo empieza de manera espontánea o más o menos repentina, pero ésta no es precisamente la manera en que comienza en Salta el llamado "Triduo de Pontificales", que es algo que, como todo el mundo sabe, se viene haciendo con una tediosa puntualidad desde hace varios siglos.

Un poco de respeto por estas cosas -aunque más no sea en reverencia a su antigüedad- no nos haría ningún daño, especialmente si lo que deseamos es conservar nuestras tradiciones y no degradarlas.

Decir que "arranca" el Triduo de Pontificales equivale a decir "Se viene la Procesión del Milagro". Lo que está bien para un partido de fútbol o para un combate de boxeo no siempre está bien para referirse a las cosas sagradas, aunque no lo sean para todo el mundo en igual medida.

El señor Arzobispo, Gran Canciller, que año tras año inunda el mercado de trabajo con nuevos comunicadores sociales, debería decir algo sobre este asunto y no jugar a imitar al Papa yendo a visitar centros penitenciarios de menores.

Enseñando a escribir bien y a respetar el lenguaje con el que nos comunicamos hacemos más por el alma de los menores en conflicto con la ley que realizando apuradas visitas arzobispales.