El periodismo y los medios de comunicación desempeñan un papel crucial en la construcción de una conciencia colectiva en contra de patologías sociales como la trata de seres humanos con fines de explotación sexual.
Así lo entienden también los profesionales que trabajan en la mayoría de los medios de comunicación de Salta, una Provincia en donde el fenómeno ha adquirido unas proporciones realmente preocupantes.
Pero los esfuerzos por sensibilizar a la población y por hacer más visible los terribles efectos de la trata no siempre son consistentes y muchas veces tropiezan con la frivolidad de los directivos de ciertos medios irresponsables, que hacen del escándalo y el exhibicionismo sexual un reclamo para atraer cada vez mayores audiencias y ganar más dinero.
El más importante de los medios de comunicación de Salta -en donde trabaja una buena cantidad de mujeres periodistas, sensibles y bien formadas- parece no haber reparado en el hecho de que su línea editorial de trivialización de los comportamientos sexuales de los pseudofamosos y de publicación de fotografías de mujeres semidesnudas en la portada, unida al relato explícito de determinadas hazañas de exhibicionismo, termina echando por la borda los esfuerzos que realizan sus profesionales mejor intencionadas para sensibilizar a la población en torno a la necesidad de combatir estas patologías sociales.
Este comportamiento paradojal se advierte con frecuencia en la portada de la edición digital del medio en cuestión, en donde coexisten, a pocos píxeles de distancia, titulares como Paula Moreno: "Faltan terapias para víctimas de la explotación sexual" y "A Mónica Farro le frotaron gel en la cola en vivo".
Por supuesto, la gran hazaña de la señorita Farro aparece en la misma portada ilustrada con una foto de su trasero, expuesto en su máximo esplendor.
De nada vale escandalizarse por las andanzas del intendente Carlos Villalba y condenarlo al infierno, si no se tiene la certeza absoluta de que el personaje no se zambulló en un prostíbulo después de haberle echado una ojeada a alguna de las más voluptuosas "chicas de la tribuna".
Si alguien tiene que protestar contra este atropello al buen gusto y la sensibilidad, ya no son los lectores sino las propias periodistas que trabajan para este medio, que tanto empeño ponen en defender la dignidad de la mujer a través de sus trabajos y que sin embargo consienten de alguna forma que la dignidad femenina se vea degradada a través de artículos y fotografías que alimentan de forma deliberada la espiral de las bajas pasiones humanas, que generalmente son las que estimulan la demanda de prostitución y facilitan así el fenómeno de la trata.
Un buen culo para combatir la explotación sexual
La Directora Adjunta
Visto: 2435