La pasión por la igualdad y la no discriminación que abrasa a los argentinos en general y a los salteños en particular le ha jugado una mala pasada a dos jóvenes periodistas de un medio local. La avidez por bucear en las profundidades de nuestra sociedad para encontrar y denunciar agravios al derecho a la igualdad les ha llevado a colocar los reflectores sobre la muy reducida comunidad gitana en Salta, cuyos problemas de integración en la sociedad que los acoge no son muy diferentes a los que los integrantes de esta misma etnia enfrentan en otras partes del mundo.
El resultado de este esfuerzo se ha plasmado en un escrito paradojal, que comienza denunciando la discriminación que padecen los miembros de la etnia romaní en Salta, el trato de estafadores que reciben y ciertos tópicos relacionados -según los periodistas- con «sus supuestos poderes de maldecir a quienes se atrevan a no cooperar» , y termina relatando una variedad de hechos delictivos que habrían tenido como protagonistas a miembros de esta minoría étnica.
La supuesta ayuda que los periodistas intentaron dar a los gitanos en su empeño por denunciar la discriminación termina siendo un ataque a esta comunidad en toda regla.
Apunten al idioma
Uno de los subtítulos del escrito reza: "Un sayo que ahora cuesta mucho sacar", en referencia a cierto descrédito que afecta a los gitanos de Salta. Donde se lee «sayo» debiera leerse «sambenito», «estigma», o «desdoro».Ninguna persona -gitana o paya- necesita poderes especiales para «maldecir», como se afirma en el artículo. No conviene confundir maldecir con provocar un «maleficio», que es el nombre que recibe el daño que se causa por arte de hechicería.
Una manita de ayuda a los gitanos
Una gran ayuda a los gitanos reportan también las siguientes líneas:«si bien el número de sus miembros es amplio, lamentablemente algunos de ellos estuvieron involucrados en delitos, es por ello que muchos son catalogados como “timadores”» (las comillas de “timadores” son, aunque no se crea, originales del escrito). Cabe aclarar que a las personas incursas en conductas delictivas se les suele llamar delincuentes.
«Utilizando sus encantos y su habilidad para llamar la atención de las personas, les arrebatan joyas, dinero, celulares y en otros casos de mayor gravedad desvalijaron casas bajo la modalidad de “dormidoras”» (las comillas de “dormidoras” también son originales del escrito, aunque en este caso su empleo está justificado).
«Si bien no es bueno generalizar ni categorizar a todos los miembros de esta comunidad» (es de agradecer esta aclaración), «que tiene bases» (sic) «en todo el mundo» (como la Fuerza Aérea de los Estados Unidos), «es una realidad incuestionable que algunos de ellos están relacionados con hechos delictivos».
«La mayoría de los gitanos que estuvo involucrada en casos de este tipo son mujeres y no suelen actuar solas, más bien lo hacen en grupos» (deliciosa obviedad: más de una persona ya es una pluralidad de seres; un grupo).
Humor tribunicio
No faltan tampoco en el relato sarcásticas gotas de humor, como por ejemplo la descripción de las características del famoso timo del cuento del tío.«Las denuncias que dan cuenta de engaños tienen como factor común» (sic) «el clásico “cuento del tío”» (lo de clásico significa aquí "de tradición culta"). «Práctica en la cual bellas mujeres con pañuelos que sostienen sus cabellos, sandalias de taco alto y coloridos vestidos recorren las calles de la ciudad a pie o en ostentosas camionetas buscando a sus presas».
Obsérvese que el “cuento del tío”, según lo define El Tribuno y la «clásica» prostitución callejera se diferencian solo por el modelo de camioneta utilizado.
Otro toque de humor, aunque esta vez peligroso, aparece unas líneas más abajo, en donde se lee lo siguiente: «Cabe destacar que el robo bajo la modalidad de “dormidora” no es utilizado únicamente por gitanas» (un sobrecogedor descubrimiento que abrirá caminos seguramente en la moderna criminología). «Son numerosos los casos registrados en los cuales estuvieron involucradas mujeres que nada tienen que ver con la comunidad gitana». Lo mismo sucede con las violaciones, los asesinatos y las estafas que no se circunscriben a una etnia en particular.
Feminización del delito
El párrafo da a entender que lo que allí se denomina "robo bajo la modalidad de dormidora" es un delito que tiene como sujeto activo exclusivamente a las mujeres. Es decir, que El Tribuno ha dado a luz a una nueva tipología de delincuentes: las «femichorras». No hay aquí, por supuesto, la menor sospecha de ataque indiscriminado a la condición femenina.Lo mejor, sin dudas, ha sido dejado para el final, como la guinda que corona el postre.
Un escrito que se insinuaba como un fuerte alegato en favor del derecho de igualdad termina proporcionando una inolvidable definición jurídica del "robo bajo la modalidad de dormidora".
Tras dejar claro la existencia de las «femichorras», se añade sin venir a cuento lo siguiente:
«Otro dato llamativo es que las víctimas de estos tipos de robos en su mayoría son hombres mayores». En este caso lo llamativo es que no existe un robo bajo la modalidad de dormidora bajo la submodalidad lésbica. Para los periodistas solo existe el recto robo heterosexual "bajo la modalidad geriátrica".
Y a continuación la definición: «Las mujeres con sus encantos se encargan de hacerlos tomar bebidas alcohólicas» (un simple jugo de naranjas no valdría) «con las que finalmente mezclan un somnífero que los pone en total indefensión y es cuando aprovechan para dar el golpe».
A veces no es necesario estar bajo los efectos de un somnífero para padecer un estado de total indefensión. La lectura de algunas barbaridades, como éstas, puede dejar inermes y boquiabiertos a más de uno.
¡Ah! ¡Y que viva la etnia gitana de Salta!, por las dudas a alguien no le haya quedado claro.