En abril de 1994, el diario El Tribuno de Salta sobrecogía a la población con un titular que no ganó el Pulitzer por un pelito: "Nixon, cada vez más cerca de la muerte". Aquella noticia era la décima de una serie de breves y no por ello menos lúgubres reportajes sobre la muy deteriorada salud del expresidente norteamericano Richard Nixon, al que El Tribuno dio repetidamente por muerto, o por casi muerto, después de un ataque cerebral.
El empecinamiento del político republicano, que no acababa de partir al otro mundo, irritó a los periodistas del diario salteño hasta tal punto que, vencidos por la evidencia, decidieron publicar la poco original noticia de que Nixon se encontraba, un día sí y otro también, 'cada vez más cerca de la muerte'.
Casi dos décadas después, y aunque El Tribuno puso lo mejor de sí en la siempre penosa tarea de allanar el camino para un desenlace fatal, la salud del expresidente sudafricano Nelson Mandela le dio al diario la posibilidad de reivindicarse de aquel arabesco prefunerario que tuvo a Nixon como involuntario protagonista.
Pero los pulmones de Mandela, los mismos que aguantaron a pie firme las insoportables humedades de las prisiones de Robben Island, Pollsmoor y Victor Verster, demostraron ser más fuertes que la paciencia de los periodistas del inefable diario de Limache.
Cualquier salteño pudo darse cuenta que El Tribuno venía «lechuceando» a Mandela y anticipando por minutos su muerte. La intención del diario era no dejar dudas acerca de que el líder sudafricano se hallaba -como Nixon- más cerca del arpa que de la guitarra.
Repasemos algunos de los titulares que le dedicaron:
Mandela recibió la unción de los enfermos
Mandela se encuentra en estado crítico
La chispa de Mandela desaparece poco a poco
Sudáfrica ya se prepara para lo peor por el estado crítico de Mandela
La familia de Mandela no descarta un final inminente
'Madiba' continúa luchando por su vida
El clan decidirá cuándo se marchará Nelson Mandela
El mundo en vilo por la salud de Mandela
Por fortuna, la "chispa" del enorme líder anti-apartheid se ha reavivado y ya no será "el clan", sino el Altísimo, quien decidirá cuando Madiba deba despedirse de este mundo.
El deseo de los hombres de bien es que la chispa de Mandela sea tan grande que atraviese el Atlántico y que, potenciada por el viento Zonda, incendie aquella redacción y que la humareda resultante espante a esas aves de mal agüero que desde sus antediluvianas computadoras sobrevuelan las tumbas de los personajes históricos antes de que estos mueran.