El diario El Tribuno de Salta descalifica a Twitter llamándolo 'mecanismo superficial'

El mecanismo superficial en acciónEn su intento por arremeter contra algunos tuiteros que propalan consignas a favor del gobierno provincial, el diario El Tribuno de Salta -que tiene más de 13.000 seguidores en Twitter- ha cargado contra esta red social y contra quienes la utilizan.

Con un cierto dejo despectivo e ignorando que esta red conecta a más de 500 millones de usuarios en todo el planeta, el diario en cuestión caracteriza a Twitter como «el mundo de las 140 letras».

Más adelante, y al referirse al empleo que de esta red hacen los hermanos Urtubey (Juan Manuel y Rodolfo Julio), se califica a Twitter como «el mecanismo superficial de los 140 caracteres» y se reclama al Gobernador que escriba 140 páginas para dar a conocer la verdadera realidad de la Provincia.

Tan superficial es Twitter, que algunos de los líderes más superficiales del mundo, como el Papa Francisco o el presidente Barack Obama, han elegido este «mecanismo»  para gobernar y comunicar con sus gobernados. Tan liviano e intrascendente es «el mundo de las 140 letras»  que de repente en él habita una multitud de intelectuales, entre los que se incluye a decenas de Premios Nobel.

La superficialidad es todavía más patente en una variedad de escenarios como la revolución egipcia de 2011, las protestas tunecinas en 2010, las revueltas electorales iraníes en 2009 y 2010, los disturbios civiles en Moldavia, el 15M español o, más recientemente, la caza y captura de los autores de los atentados en la maratón de Boston.

La descalificación de Twitter basada en la limitación de caracteres no solo desafía el sentido común e insulta la inteligencia de los usuarios de medios digitales sino que pone en serio entredicho la ética de un diario que no vacila en utilizar de forma intensiva a esta red como recurso para alimentar su sistema de transmisión de noticias de última hora en tiempo real.

Una ética que cruje cada vez que el mismo diario echa mano de tuits ajenos (especialmente de periodistas y movileros de otros medios) para fabricar sus propios titulares, sin preocuparse en absoluto por profundizar en la investigación periodística.