Penoso tratamiento informativo del presunto intento de suicidio de una mujer en Salta

Imagen ilustrativaEl suceso ocurrió esta mañana en un barrio alejado del centro de la capital salteña. Una joven de 21 años, según información recogida en distintas fuentes, fue disuadida de su propósito de arrojarse al vacío desde la tercera planta de un bloque de viviendas por agentes del servicio de emergencias 9-1-1.

Los medios locales que se han referido a este hecho han destacado, por supuesto, el intento de la mujer de acabar con su vida, pero pusieron mucho más empeño en ofrecer detalles de las circunstancias que habrían justificado la decisión de la joven.

Un medio digital de Salta titula esta noticia "Mujer infiel intento (sic) suicidarse al ser descubierta". Otro medio lo hace del siguiente modo: "La descubrieron in fraganti con su amante y se quiso arrojar al vacío".

En ambos casos, por delante del intento de suicidio, se menciona la supuesta infidelidad de la mujer, como si esta circunstancia fuese especialmente relevante a la hora de informar sobre un suceso que causó no poca alarma pública, mantuvo en vilo a los vecinos y que requirió la intervención de la autoridad policial.

La calificación de «mujer infiel» para referirse a la causante del hecho es, en sí misma, degradante. Encierra un claro menosprecio por la mujer y, probablemente también, una velada justificación de cualquier posible conducta violenta.

Lo mismo puede decirse de la poco afortunada referencia «a su amante».

Uno de estos medios ha llegado a permitir, incluso, que comentadores anónimos emitieran opiniones extremas que criminalizan a la mujer y justifican la violencia masculina en casos de infidelidad. Los comentarios no han sido moderados.

Lo curioso es que este tratamiento informativo, entre superficial y misógino, ha sido dado por unos medios de comunicación que, cada tanto, destacan con titulares de horror las noticias relacionadas con la violencia que se ejerce contra las mujeres.

Esta paradojal circunstancia pone de relieve, una vez más, la total ausencia de criterios uniformes y adecuados a la prácticas deontológicas de la profesión periodística para informar sobre este tipo de sucesos.