El diario El Mundo desnuda las miserias de los piratas de la información y la publicidad oficial

Imagen ilustrativaEl blog El Consejo Editorial,  que publica el diario español El Mundo con la firma del periodista Vicente Lozano, denuncia hoy el efecto pernicioso que sobre la economía de los medios responsables y la transparencia de la información provoca la actividad de aquellos que explotan y mantienen en Internet sitios de noticias que utilizan sin permiso material original de otros medios de comunicación.

La crítica parece dirigida certeramente a ciertos medios digitales de Salta que obtienen -en algunos casos- cuantiosos ingresos en virtud de los criterios clientelares de distribución de la publicidad oficial que mantiene el gobierno de esta provincia.

Lozano compara dos casos. El primero, el de Juan Indagador, nombre imaginario de un periodista que trabaja para un diario regional (El Impreso) que atraviesa por graves problemas financieros a causa de la caída de sus ventas y de sus ingresos por publicidad, pero que, sin embargo, ha conseguido una exclusiva al destapar un importante caso de corrupción que afecta a un alto cargo político.

El segundo, el de Pepe Plagio -otro nombre imaginario- que fundó hace meses una web de información de servicio para los ciudadanos de la capital que se llama laapropiacion.com.

Cuenta Lozano que Pepe Plagio vive de la escasa publicidad que le llega, sobre todo oficial, pero que estos ingresos son suficientes para mantener un negocio que apenas tiene gastos: una pequeña oficina alquilada a bajo precio y el salario de tres jóvenes periodistas a los que en total paga menos de 1.000 euros al mes.

Mientras el director del diario en que trabaja Juan Indagador confía en que el hallazgo de su periodista sea un «pelotazo» informativo (un boom, al decir de los argentinos) y que un informe de cuatro páginas sobre el tema provoque que El Impreso se agote en los kioscos, Pepe Plagio oye en el resumen de prensa de la radio la noticia y se le ocurre una genial idea: Llama al redactor del turno de mañana de laapropiacion.com y le dice que a las 6 tenga colgada la web toda la información que revela el diario de Juan Indagador.

Entre las 6 y las 8, los otros dos redactores -dice Lozano- se encargarán de difundir a través de Twitter, Facebook, correos electrónicos y demás medios esa información.

En la imaginaria situación que describe Lozano, los periodistas de laapropiacion.com citan en todas las ocasiones que la exclusiva es del diario para el que trabaja Juan Indagador (situación que no es muy frecuente en Salta, en donde los robos de artículos se efectúan generalmente sin cita ni mención de su legítimo origen).

A pesar de estas citas, dice Lozano, el diario de Juan Idagador no recibirá ni un euro, mientras que laapropiacion.com podrá aumentar su difusión y su presencia, lo que le permitirá cobrar algo más por la publicidad e, incluso, atraer nuevos anunciantes.

En definitiva, antes de que un posible lector de El Impreso llegue al kiosco, ya tiene la información completa porque ha leído en su ordenador, tableta o teléfono móvil todos los detalles de la exclusiva que lleva el diario. Entonces, ¿para qué va a comprarlo?

Lo mismo sucede, lógicamente, cuando el material indebidamente apropiado por los piratas de la información tiene su origen en medios digitales.

Consecuencias

Nos encontramos con la paradoja -dice Vicente Lozano- de que el medio que ha gastado recursos para ofrecer una información diferenciada y exclusiva a sus lectores apenas se ve beneficiado. Por contra, el que sólo se ha aprovechado del esfuerzo ajeno, tiene posibilidades de ver incrementados sus ingresos.

El periodista español admite que se trata de un caso extremo (se ve que no conoce a los piratas salteños) pero no irreal y que se repite cada vez con más frecuencia.

Siempre han existido los piratas de las noticias -señala Lozano- pero en la etapa predigital hacían poco daño económico. Ahora, con la velocidad a la que circula la información, las consecuencias del copieteo son muy perniciosas: para el medio que cumple con su deber y trabaja y, paradójicamente, también para el plagiador, que se quedará sin la materia prima cuando desaparezca su proveedor.

Vicente Lozano llama a la profesión, a las autoridades y a los ciudadanos «a hacer lo que esté en nuestras manos para evitarlo».

Una de los pasos imprescindibles que se han de dar para evitar el robo de información, reducir el perjuicio económico de los medios responsables y conjurar la amenaza de caos en la comunicación, es la sanción de una ley de comunicación pública que prohiba al gobierno provincial conceder publicidad oficial paga a aquellos medios digitales o impresos que utilizan sin permiso, de forma íntegra y sin ningún tipo de reelaboración, la información que generan otros medios.