Violencia machista en Salta: ¿Dónde están los límites de la comunicación pública?

Imagen ilustrativaDurante la segunda mitad del año que hoy finaliza, el aparato oficial de comunicación de la Corte de Justicia de Salta ha puesto en marcha una consistente campaña de difusión de hechos de violencia de género, diseñada con la evidente intención de convencer al mundillo judicial nacional de que, en Salta, son en realidad los jueces los verdaderos adalides en la lucha contra esta grave, extendida y virtualmente incontenible patología social.

Casi en coincidencia con el proceso de negociación y firma de un acuerdo con la Corte Suprema de Justicia de la Nación para incluir la llamada «perspectiva de género» en las actuaciones judiciales, la Corte salteña ha comenzado a ventilar en los medios masivos de comunicación los pormenores de la actuación de los magistrados locales en diversas causas penales referidas a hechos de violencia contra las mujeres.

Si bien esta actitud es relativamente comprensible, teniendo en cuenta la acuciante necesidad de sensibilizar a la población respecto de las consecuencias sumamente negativas de este fenómeno social, la comunicación judicial ha escogido una estrategia que, como mínimo, ha de ser calificada de discutible.

Antología de frases de la violencia machista

De un tiempo a esta parte, junto a las noticias de procesamientos y condenas, y a los avisos publicitarios (en el buen sentido) de los servicios que ofrece la oficina judicial que atiende casos de violencia familiar, la comunicación oficial de la Corte se esmera en recoger frases machistas de los agresores, conforme éstas van surgiendo de las actuaciones judiciales.

Solo para dar algunos ejemplos de esta colección, citamos las siguientes:

- «Lai cagao chuceando a la bruja y no sé si lai matao o no. Lai chuceao hasta en el cuello». (Publicada textualmente por la Corte de Justicia el pasado 29 de octubre al difundir la noticia de la elevación a juicio de una causa por el homicidio de una mujer en Pichanal).

- «Cuando la mujer hincha mucho las pelotas hay que cagarla matando». (Publicada textualmente por la Corte el pasado día 20 de diciembre, al dar la noticia del procesamiento de supuesto asesino de Fani Escalante).

- «Sos sorda, te voy a levantar a patadas». (Publicada textualmente por la Corte el pasado día 28 de diciembre, en relación con el procesamiento de un hombre por un presunto delito de reducción a la servidumbre).

En los tres casos, las citas textuales podrían haber sido sustituidas por frases del estilo de «el juez consideró relevante para tener por acreditados los hechos delictivos que el imputado profirió a la víctima amenazas e insultos de inusitada gravedad».

Una estrategia equivocada

La cita de las frases en cuestión, lejos de contribuir a crear conciencia acerca de la necesidad de luchar contra la violencia machista, muy lejos de ayudar a situar al lector en el contexto en el que se producen y justifican las decisiones judiciales en esta materia, comporta una innecesaria aireación de los aspectos más desagradables de la condición humana. Algo que poco o nada agrega a la información principal, que muchas veces provoca más sorna que indignación, y que en todo caso degrada enormemente la calidad del mensaje.

Muchas veces lo que es relevante para el juez en una investigación de estas características no lo es para el gran público. En una gran mayoría de casos, por un imperativo elemental de respeto hacia las víctimas, pero también por razones de decoro judicial, los jueces deberían mantener en reserva los detalles más desagradables de los asuntos que caen en sus manos.

La comunicación oficial de uno de los poderes del Estado no puede darse el lujo de incurrir en estas banalidades y de pedirle prestadas herramientas a la prensa policial más superficial y sensacionalista. Se puede esperar de otros una exaltación de las bajas pasiones, pero no de los jueces.

Lo mismo que los magistrados están obligados a acertar con sus juicios y decisiones, la comunicación oficial de sus actos debe hacer un esfuerzo por acertar con las palabras y con el estilo. Cualquier concesión en esta materia podría contribuir a la banalización de los hechos más graves de violencia machista o, en el peor de los casos, al fomento del pernicioso populismo punitivo, que tanto y tan mal complica la tarea de los magistrados independientes.