Al Intendente de El Carril y dirigente del Partido Renovador de Salta, señor Esteban D'Andrea, no le ha sentado nada bien una publicación del Nuevo Diario de Salta en la que se afirma que él y otros intendentes del Valle de Lerma salteño utilizan recursos del llamado 'Fondo de la Soja' para pagar el aguinaldo de los trabajadores municipales. No contento con desmentir públicamente la información propalada por el diario, el Intendente ha dado dos pasos más. El primero para exigir una rectificación al diario; el segundo, para amenazarlo con 'acciones legales' en caso de que el diario se negara a acceder a la rectificación.
En una enorme mayoría de casos, es suficiente que un cargo público desmienta la información que considera errónea o sesgada y aporte las pruebas correspondientes. Menos frecuente es que el mismo cargo público exija también reparaciones y lance amenazas de castigo judicial a un medio de comunicación.
D'Andrea -cuyo mayor logro como Intendente municipal parece ser la puntual confección de un pan de navidad gigante- no ha dicho sin embargo qué tipo de acción judicial ejercerá en el caso de que Nuevo Diario de Salta se niegue a la rectificación pretendida.
Teniendo en cuenta que una afirmación como la efectuada por el diario no es constitutiva de ilícito penal alguno, es probable que el Intendente de El Carril esté pensando en una reparación económica.
Es altamente improbable que lo que pretenda el señor D'Andrea sea obligar al diario a una rectificación forzada de la información, pues tal cosa provocaría un daño irreparable a las libertades públicas de informar y de expresar las ideas.
La única "acción" compatible con la democracia, el pluralismo informativo y los derechos fundamentales que podría ejercer el Intendente, en caso de sentirse afectado por una información errónea, es recurrir a otros medios, e incluso a blogs y redes sociales para hacer escuchar su versión sobre los hechos.
Cualquier otra acción supondría establecer sobre la prensa un inadmisible control por parte de los poderes públicos, aunque teniendo en cuenta las circunstancias, no cabe ver en el arrebato de D'Andrea sino un eco retardado de los comportamientos dictatoriales y autoritarios que constituyen el germen del partido al que pertenece.