Con motivo del envío al papa Francisco de una carta suscrita por veintiséis mujeres que solicitan la abolición del celibato sacerdotal, un diario de Salta ha publicado una noticia con el siguiente titular: «26 mujeres, amantes de curas, le escribieron una carta al Papa». En el copete de la noticia se afirma -citando al prestigioso diario turinés La Stampa- que la mencionada carta estaba firmada por alguna (sic) de ellas (las supuestas 'amantes' de curas) e incluía varios números de teléfono.
Otros periódicos, en cambio, prescinden de la palabra 'amantes' y se refieren a las firmantes de la carta con términos mucho más elegantes como «donne dei preti» (en italiano), «enamoradas de sacerdotes» o «mujeres que han vivido, viven o desearían vivir una relación con un sacerdote y querrían hacerlo sin tener que esconderse ni sentirse culpables».
Afortunadamente, el diario salteño aclara que las mujeres pusieron su número de teléfono en la carta no porque desearan entablar una relación sentimental con el sucesor de Pedro, sino porque el pontífice acostumbra «llamar personalmente a numerosas personas para ofrecer consejos y alivio como un simple cura».
El caso es que llamar 'amantes' a las mujeres que mantienen este tipo de relaciones con sacerdotes es poco respetuoso tanto con estas sufridas mujeres como con los propios sacerdotes.
Sería interesante que el Papa -aficionado a marcar números en su celular- agarrara el aparato y llamara a la redacción del diario en cuestión para llevar alivio y dar consejos de estilo lingüístico y periodístico a los autores de tan ofensivo titular.