El diario El Tribuno de Salta, el más antiguo de los medios de comunicación de esta Provincia, ha publicado ayer una noticia francamente sorprendente, que hace dudar a los lectores sobre la seriedad de algunas de sus fuentes. Bajo el título tanguero de 'Era mamá, la mujer hallada cerca del peaje', el artículo se refiere al reciente hallazgo del cuerpo sin vida de una mujer que presentaba signos de violencia.
El artículo recoge filtraciones del examen forense practicado al cadáver, provenientes -según el diario- de una 'fuente fidedigna' a la que no se identifica, pero que podría estar relacionada con la Policía de Salta o con el Cuerpo de Investigaciones Fiscales, que son, hasta ahora, los únicos que han podido examinar el cuerpo.
En un pasaje de la noticia, el informante anónimo se refiere a las prendas que la víctima vestía en el momento en que su cuerpo fue hallado (remera roja, calza negra y campera de color azul), poniendo especial énfasis en la zapatillas: «Eran de las comunes, las más económicas en el mercado, de lona y plástico, con puntera», dice la nota.
Al parecer, el informante del diario no solo es experto en autopsias y necrocirugías sino que también domina al dedillo la estructura del mercado de las zapatillas, la ciencia de los materiales y la morfología del calzado, materias en las que debe de tener un máster.

A continuación añade la fuente: «La humildad del vestuario de la víctima contrastaba con la pulcritud de sus prendas».
En opinión del zapatillólogo forense, la normalidad indica que existe una relación directa entre la vestimenta humilde y la falta de pulcritud. En otras palabras, que entre nosotros lo usual es que las personas humildes sean sucias o desaseadas y que también lo sean las ropas que viste.
Si en vez de haber hallado a una mujer humilde, «con rasgos de etnias nativas del norte provincial», el experto hubiera hallado el cadáver de una persona de alto poder adquisitivo (lo que seguramente podrá distinguir examinando sus zapatillas de 'gama alta', hechas de titanio, kevlar y neopreno) pero con las ropas hechas un asco, su dictamen forense sería el siguiente: «La alta calidad del vestuario de la víctima contrastaba con la falta de pulcritud de sus prendas».
En pocas palabras, un insulto forense hacia los pobres y hacia su dignidad como personas.
Trabajos forzados
Por último, el minucioso informe de la 'fuente fidedigna' nos dice que la mujer «a pesar de su cuerpo fornido, no presentaba signos de trabajos forzados, por todo contrario se veía muy bien cuidada».Dejando a un lado eso de 'por todo contrario', lo llamativo es que alguien pueda detectar -con un simple examen visual- cuándo las huellas físicas que el trabajo deja en una persona provienen del trabajo voluntario y cuándo -por todo lo contrario- provienen de un trabajo ineludible que le ha sido impuesto como castigo o como parte de la pena por un delito.
En conclusión: los fiscales no solo deberían dirigir sus cañones contra el delincuente que acabó con la vida de la mujer y arrojó su cuerpo cerca del peaje, sino también contra este experto racista y discriminador, que es capaz de distinguir entre las diferentes calidades de zapatillas pero que no conoce la diferencia entre trabajo duro y trabajo forzado.