'Fogonear' los conflictos equivale a incendiar el idioma

Tan profunda es mi desafección en relación con las ideologías, que entre un fascista de misa diaria que habla o escribe mal y un trotskista que utiliza las palabras apropiadas, prefiero mil veces a este último.

Estos últimos días, el Partido Obrero de Salta ha sido acusado -con o sin fundamento, me da casi igual- por conspicuos miembros de la nomenklatura gobernante de estar 'fogoneando' el conflicto que enfrenta a los trabajadores docentes con el poder formal.

Y la verdad es que la palabrita chirría en mis oídos vallistos, cuando en realidad debería hacerlo en los mucho más cultos oídos de aquellos filosos lingüistas de raíces hispanas, que de tanto en tanto colocan «el dardo en la palabra» , como solía hacerlo el ilustre y desaparecido don Fernando Lázaro Carreter.

El verbo 'fogonear' no existe en nuestra lengua, lo cual -para evitar el ataque envenenado de esas avispas que yo bien conozco- no significa, sin más, que su uso sea incorrecto.

Lo que sí, o al menos a mí me parece, es que su uso, generalizado y acrítico, es poco apropiado para la escritura culta, para la comunicación formal, que debería preocuparse por utilizar solo las palabras que tienen en nuestro idioma un significado preciso, aceptado por todos o por una mayoría, y desechar aquellas que no lo tienen.

Probablemente lo que los inexpertos funcionarios del gobierno quieren decir con 'fogonear' es que el Partido Obrero está echando más leña al fuego en el conflicto docente; que lo está «avivando», en el sentido que esta expresión tiene y que es equivalente a «hacer que arda más el fuego».

También he leído por ahí que los bravos seguidores de don Claudio del Pla (un apellido con difusas raíces en la histórica comarca del Empordà) están 'fogueando' el conflicto, lo cual sí que es manifiestamente incorrecto.

Tal vez, lo que los jóvenes trotskistas salteños estén haciendo alrededor de este espinoso enfrentamiento es 'foguearse', en el sentido de «acostumbrarse a las penalidades y trabajos de un estado u ocupación»; es decir, la segunda acepción del DRAE para el verbo 'foguear' y que solemos utilizar -correctamente- para referirnos a ese trance que atraviesa cualquier trabajador que está aprendiendo la dureza de un oficio (concediendo que el de trotskista alientahuelgas pueda considerarse como tal oficio).

Y como mi desafección en relación con las ideologías no es absoluta, como nada lo es en política, debo decir que cuando se acusa a los dirigentes y militantes del Partido Obrero de 'fogonear' o de actuar como 'fogoneros' (otra palabra mal empleada), lo que se quiere decir es que su discurso es «incendiario». Y no puedo sino recordar a los amables lectores que «incendiario»  significa «escandaloso»  y «subversivo»  (3ª acepción del DRAE).

Y eso es justamente lo que estos señores de misa diaria quieren que creamos cuando hablan de fogones, fogoneros y fogonazos: Que los del PO son «subversivos». Y yo no me lo creo.