El ejercicio del poder durante casi tres décadas seguidas puede producir, entre otras cosas, alucinaciones y delirios de grandeza varios. Es el caso del senador nacional y exgobernador de Salta, Juan Carlos Romero, que mandó a publicar hoy en el diario de su propiedad la noticia de que su esposa y él habían participado de un 'cónclave general' convocado por el Papa Francisco en Roma.
Según se puede ver en la foto que documenta el encuentro, el señor y la señora Romero no vestían la preceptiva púrpura, y el apretón de manos parece más bien haberse producido en una de las tantas vueltas olímpicas que el Sumo Pontífice da por la Plaza de San Pedro, en donde saluda a niños y enfermos, y no en el transcurso de un 'cónclave'.
Nadie duda que a Romero -después de asegurarse ser senador nacional por más de 20 años- le gustaría sentarse en la Capilla Sixtina, pero ese momento todavía no ha llegado.
Mientras tanto, deberá conformarse con asistir a las reuniones del directorio de Horizontes SAFICI donde en las buenas épocas las fumatas eran blancas como la nieve más blanca.