Dicen los que saben que la fe cristiana de Oriente está llena de misterios que los occidentales -incapaces de criar barbas tan profusas- no serían capaces de comprender. Verdad o mentira, lo cierto es que algo de esto han demostrado ayer en El Galpón los dos máximos representantes de la religiosidad turco-chipriota en el gobierno provincial de Salta: Julio César Loutaif y Andrés Zottos.
Después de haber aireado públicamente sus profundas diferencias ideológicas, con insultos y descalificaciones incluidas, el Vicegobernador de Salta y el Ministro de Gobierno, unidos bajo el báculo señero del Patriarca de Constantinopla, han procesionado juntos -casi de la mano- delante de la imagen del santo violinista, patrono de la localidad de El Galpón.
Juntos es un decir, pues quiso el protocolo eclesiástico que entre ambos se interpusiera la rotunda figura de otro retoño criollo de aquellas tierras de promisión: el Intendente de Río Piedras, señor Gustavo Dantur.
Teniendo en cuenta la amplia figura del señor Dantur -conocido entre periodistas de Metán como "El señor Barriga"- incluso se podría decir que entre Loutaif y Zottos había todo un mar de separación. O quizá la misma distancia que separa Nicosia (tierra de los antepasados de Zottos) de Esmirna (tierra de los antepasados de Loutaif), remontando el Mar Egeo.
Párrafo aparte merece la viril presencia en la procesión del señor Roberto Gramaglia, ataviado cual moderno Indiana Jones en un alarde indumentario de tipo "dandy rural".
Si algo tienen estos renovadores en común es que son renovadores auténticos. Que no están un solo día quietos. Que por la mañana son alfonsinistas, por la tarde menemistas y cuando anochece kirchneristas.
Y si además hace falta disfrazarse por fuera, siempre habrá un Gramaglia dispuesto a ponerse algún atuendo sacado del Institute for the Preservation of Motion Pictures Costumes and Wardrobe (the IPMPCW).