PRS: Después del 'análisis político', hágase la voluntad de Zottos

Análisis político del Partido RenovadorEn los últimos dos años el Partido Renovador de Salta ha realizado un apreciable esfuerzo para persuadir al respetable de la conveniencia de llamar «análisis político»  a lo que en otras partes se llaman «roscas».

Una de las características más llamativas de los encuentros de «análisis político»  que realiza la adocenada dirigencia del PRS es el exquisito despliegue de mesa y mantel, infaltable en cada convocatoria. Ninguna idea parece salir de los cráneos pensantes del partido si no es a la vista de damajuanas rebosantes, de jugosos sándwiches imperiales o -dependiendo de la hora- de apetitosas tiras de asado.

Con las mandíbulas en movimiento y los jugos gástricos a flor de esófago, los renovadores no solo piensan mejor sino que también son capaces de tomar las decisiones más trascendentes, para el partido y para el futuro de los salteños.

La última de estas decisiones consiste en dar por concluida la ronda de análisis político y facultar por unanimidad al Comité Central (léase a Zottos) a decidir el última instancia y sin recurso alguno qué hará el PRS en las próximas elecciones; es decir, si concurrirá a las mismas en solitario o junto a otras fuerzas políticas.

¡Tanto análisis político para, al final, dejarlo todo en manos de Zottos!

Pero así funcionan las cosas en el Partido Renovador, que, a juzgar por el tono que utiliza en sus comunicados de prensa, sigue convencido de que integra un «Frente»  que desde 2007 «rige los destinos de la Provincia».

Dejando de lado el pequeño detalle de que el destino está generalmente en manos de Dios o de fuerzas desconocidas, y que por tanto no es algo que dependa de Zottos, resulta interesante leer en la comunicación de prensa del PRS una definición de sí mismo que seguramente hará historia: «el PRS es un partido que pregona una doctrina humanista y cristiana, que tiene al hombre como eje de todo».

Este hombre, sin duda alguna, es Zottos. No solo por su enorme humanidad (1,89 m, sin tacones) sino también por su acendrado cristianismo, conocido en cada rincón de la Provincia en donde haya un buen misachico.

Entre los participantes de la reunión de análisis político destacó la presencia de un personaje muy particular: el senador provincial Luís D'Andrea (sic). Particular, decimos, porque debe de ser el único Luis del mundo cuyo nombre se escribe con tilde (Luís). Muchos comunicadores verían con agrado que el encanecido senador le diera un toque de atención al responsable de prensa de su partido, que cada vez que tiene ocasión de escribir su nombre lo escribe mal.

Otros asistentes fueron Agustín Pérez Alsina, Cristina Fiore, Julio Loutaif, María Inés Diez, Reymundo Sanz, Fernando Almeda, Héctor Romero, Manuel Cornejo, Esteban Ivetich, Pablo González, Roberto Gramaglia, Darío Valenzuela, José Gauffin, Raúl Triboli, Alfredo Puig, Domingo Porcara, Quila Gonzal, Fausto Valdiviezo, Fani Ceballos, Fernando Román, “Negro” Medina (sin nombre de pila), Silvina De Paul, Hugo Nogales, Juan Salvatierra, Diego Ávalos y Dante Galeano.