Es sabido que algunos responsables políticos suelen felicitar las pascuas de los ciudadanos enviándoles una especie de memoria de su actividad pública durante el año que se marcha. Algunos lo hacen por un elemental sentido de la responsabilidad, otros por mala conciencia. Pero no faltan los que, en fin, lo hacen por puro narcisismo. Este año nos ha tocado en suerte a los ciudadanos enterarnos cuáles han sido los proyectos del diputado nacional por Salta, Fernando Yarade, que según él «se convertirán en ley» el año próximo. Así reza el título de su comunicación navideña.
La presentación de las iniciativas del diputado como «proyectos que se convertirán en ley» no parece en principio muy respetuosa de las facultades revisoras de la Cámara de Senadores, que, al menos en teoría, podría mandar al freezer los proyectos del entusiasta diputado por un buen tiempo. Como quien abre el paraguas antes de que llueva, el diputado dice más abajo -si bien con letras más pequeñas- que sus proyectos serán leyes «de no mediar inconveniente».
Pero si compartimos el optimismo parlamentario de Yarade, sus cuatro leyes de 2012 serán las siguientes:
1. La que declara Monumento Histórico Nacional a los graneros prehispánicos de La Poma.
2. La que declara Monumento Histórico Nacional al Banco Hipotecario de Salta (sic).
3. La que declara Monumento Histórico Nacional a la capilla del Cementerio de Seclantás.
4. La que declara Monumento Histórico Nacional a la iglesia Nuestra Señora del Carmen, en Seclantás.
Se trata, en breve resumen, de cuatro iniciativas bienhechoras llamadas a transformar de raíz la vida de los salteños, que a buen seguro señalarán un antes y un después en la casi sesquicentenaria historia de la legislación patria.
Hablamos de cuatro iniciativas que -a pesar de que no parecen ser de aquellas capaces de suscitar encontronazos, debates y enconada oposición- provocan a su autor «orgullo y honor»; sentimientos que en todo caso, y según sus propias palabras, forman parte de «su deber para con todos los salteños».
Probablemente el diputado Yarade tiene asumido ya que su deber es el de «legislar para Salta», olvidando quizá que el papel que la Constitución asigna a la Cámara que integra es el de hacer leyes para toda la Nación y no solo para una de sus provincias.
Probablemente también los espacios por él elegidos para su declaración monumental merezcan este reconocimiento legal, pero es llamativo que el Contador Yarade -un experto en números de probada capacidad en cuestiones económicas- no haya encauzado su creatividad legislativa por el lado de las finanzas públicas o la regulación de los negocios y se haya visto seducido por la historia y el por el patrimonio monumental de la Nación.
Es de esperar que para el año 2013 el diputado salteño afine el lápiz legislativo, eleve la puntería y salga a la palestra con proyectos y leyes menos «declarativos», más audaces, y capaces de influir positivamente y de manera directa en el bienestar del conjunto de los ciudadanos argentinos, que esperan de él y del resto de sus colegas diputados mucho menos ruidos y muchas más nueces.