Aunque los 'estados pontificios' terminaron formalmente con la unificación italiana, en el último tercio del siglo XIX, una reciente resolución de la Cámara de Senadores de Salta deja a esta Provincia como virtual territorio civil que reconoce al Papa como señor temporal y convierte a Salta en «Patrimonium Sancti Petri». Aprovechando el regreso de Roma del Vicegobernador de la Provincia, vicario general honorífico de la Iglesia Ortodoxa Chipriota y delegado gubernamental para misachicos y procesiones menores, señor Miguel Andrés Kostas Zottos, el Senado provincial votó una resolución, que según la propia oficina de prensa del Vicegobernador, tiene por objeto «reafirmar el compromiso del cuerpo de trabajar, coincidentemente con la formulación del Papa Francisco en cuanto a la inclusión de todos en la sociedad».
No se trata de una simple declaración de adhesión a las posturas políticas del Pontífice sino de toda una resolución, con inocultable valor y finalidad normativa, que informará la actuación de uno de los poderes del Estado, con arreglo a normas y criterios elaborados por una autoridad soberana extranjera.
Se desconoce si el referido auto sacramental fue escenificado por todos los senadores -incluidos los no creyentes- pero lo que sí se sabe es que a partir de ahora las bulas, encíclicas, cartas apostólicas, motu proprios y epístolas van a tener rigor de Ley en el Poder Legislativo salteño.
Zottos trabaja incluso en un proyecto que hará que la Constitución Apostólica, la norma más común a través de la que el Papa ejerce su autoridad petrina y gobierna a los fieles de la Iglesia en asuntos doctrinales, disciplinares y administrativos, reemplace íntegramente a la Constitución de Salta, cuyos sabios redactores no previeron la «inclusión de todos», como sabiamente, sí, propone el Sumo Pontífice porteño.