El revuelto Concejo Deliberante de Salta puso fin ayer a tres meses de incertidumbre y provisionalidad al elegir a sus nuevas autoridades. El cargo de presidente recayó sobre el concejal romerista-sanmillanista Ricardo Villada, electo en las listas del opositor Frente Salteño. Acompañarán a Villada, como vicepresidenta primera, la concejal Amanda María Frida Fonseca Lardiés, perteneciente a las filas del justicialismo gobernante, y, como vicepresidente segundo, el concejal Abel Moya, electo en la lista del Frente para la Victoria, pero que se presenta a sí mismo como independiente y 'apolítico'.
Los tres fueron electos con los votos afirmativos de los concejales del PJ, Frente Salteño, Frente para la Victoria y Salta Somos Todos, mientras que los nueve concejales del Partido Obrero votaron en contra y se retiraron del recinto de sesiones antes de que los integrantes de la nueva mesa jurasen sus cargos.
El PO denunció un pacto espurio entre el isismo gobernante y el Frente Salteño, algo que el flamante presidente Villada negó, pero que es prácticamente un secreto a voces.
El nuevo titular del Concejo Deliberante, que reemplazará al Intendente Municipal en caso de ausencia temporal de éste, dijo que intentará motivar la participación de todos los grupos políticos representados en el Concejo, incluido el PO.
Aunque Villada no recibió los votos de los concejales trotskistas, les agradeció por haber incluido su nombre en una de las candidaturas que presentaron.
El Concejo también renovó algunas de sus comisiones internas y la dirección de los diferentes bloques políticos.