'El disenso es importante para construir', dice Miguel Isa en una reunión con concejales

A pesar de que el Intendente de Salta parece buscar calculadamente su máxima exposición pública junto al Gobernador de la Provincia y no experimenta mayor incomodidad cuando acompaña al declinante primer mandatario en los actos, inauguraciones y manifestaciones públicas, sus gestos políticos parecen ir en la dirección contraria.

A diferencia del Gobernador, prisionero de su ego y enamorado de su poder, el Intendente de la ciudad parece haber comprendido -o al menos eso intenta hacernos creer- que la política no consiste en el ejercicio puro y duro del poder hasta alcanzar el objetivo ideal de arrinconar a los disidentes para forzar su exilio, su desaparición o su absorción, sino en el reconocimiento de que los demás, los diferentes, también tienen derecho a existir.

En una reunión a la que asistieron concejales de diferentes partidos, todos ellos filoperonistas, Miguel Isa ha dicho que su intención es rescatar la idea de que «no toda la dinámica política consiste en encontrar soluciones en base a la continua aprobación».

Para Isa -para este nuevo Isa- «los disensos son un aporte importante para construir y el diálogo es el componente central para esta etapa de mi gestión».

Escucharon este calculado discurso los concejales Mario Moreno y Abel Moya, del Partido de la Victoria; Romina Arroyo, de Salta Somos Todos, y Tomas Salvador Rodríguez, Matías Cánepa, Frida Fonseca, Fernando Echazú y Eliana Chuchuy, todos ellos del Partido Justicialista.

El Intendente transmitió a sus interlocutores la idea de que la transparencia se visualiza «creando espacios de diálogo en medio de la asimetría de nuestras ideas».

Y si bien en el plano de las palabras Isa reivindica el «reconocimiento permanente»  de aquel que tiene ideas diferentes, lo cierto es que su proximidad a Urtubey hace dudar muy seriamente de la sinceridad de sus palabras.

Salvo que se trate de una pose, de un gesto para la galería calculado para recuperar una legitimidad en el ejercicio del poder que las urnas (y el paso del tiempo) han ido erosionando, nadie entiende que el Intendente se proponga seriamente tener en cuenta la opinión del opositor discrepante y al mismo tiempo refuerce su alianza con Urtubey, que un día sí y otro también se esfuerza en acabar con la política, rehuyendo el diálogo, el debate, la confrontación y la convivencia con los que piensan y actúan diferente.

Al Intendente de Salta le queda poco tiempo y espacio para maniobrar. O se decanta con claridad por una vía de diálogo y de cooperación para sacar adelante los cada vez más complejos asuntos municipales (en cuyo caso deberá soltarse de la peluda mano de Urtubey), o elige compartir con el Gobernador su apuesta por el "poder total", lo que significa la anulación de toda forma posible de oposición, el aplastamiento de las ideas discrepantes y el silenciamiento de las voces críticas.