Miguel Isa busca todavía explicaciones para el maltrato que tanto él como su hija han recibido de los votantes en las pasadas elecciones. Después de acometer la remodelación parcial de su equipo de colaboradores, el regidor municipal ha salido en todos los medios a airear su nueva política de "diálogo con la oposición". Si bien el Intendente ha mantenido una reunión más o menos accidentada con los concejales y diputados del Partido Obrero, lo cierto es que su ronda de diálogo con "los otros" ha estado dominada por sus contactos con gente de su mismo partido.
En una entrevista concedida a un programa de televisión que se emite en Salta, Isa ha vuelto a destacar el diálogo que viene manteniendo con legisladores de "la oposición", aunque en su lista ha mencionado al diputado Matías Posadas (un urtubeysta visceral, abonado a los designios gubernamentales) y al diputado Santiago Godoy, virtual número dos de la estructura del Partido Justicialista de Salta, al que pertenece el Intendente.
Con ellos, «las cosas están más que bien, al igual que con el resto de los legisladores de la oposición», ha dicho un entusiasmado Isa.
El Intendente ha reconocido que «no tiene problemas en trabajar conjuntamente con nadie», y ha invitado a sus contradictores a reflexionar, «porque errores cometemos todos», ha dicho.
Uno de estos errores -reconocido por Isa- es el de no convocarlos a todos. «Estoy corrigiendo ese error y ahora los convoco para que aporten ideas para la ciudad. Quiero llevar iniciativas de otros a la práctica», ha dicho el Intendente.
En la parte más enigmática de su declaración, Isa ha dicho que quiere «poner a disposición en Municipio». No ha aclarado a disposición de quién, aunque se infiere de sus palabras que hasta ahora, el Municipio (o, más propiamente, la Municipalidad) era una especie de cortijo personal del Intendente y de su grupo de leales, y que ahora parece más razonable que sea lo que la Constitución y las leyes dicen que es: de todos.
El Intendente ha finalizado su declaración pública augrando que en el 2014 se va a ver un municipio mucho más ágil, más dinámico y menos burocrático «y supervisado directamente por mí».
Tampoco se sabe quién «supervisaba» antes.