La mayoría oficialista en la Municipalidad de Salta aborta la designación del Defensor del Pueblo

La manipulación a la que los concejales oficialistas de la Municipalidad de Salta habían sometido al proceso abierto para designar al nuevo Defensor del Pueblo terminó haciendo saltar el asunto por los aires.

Luego de que el oficialismo no lograra imponer la figura del abogado izquierdista Martín Ávila, que como concejal de la ciudad impulsó la demolición del Monumento al Combate de Manchalá, la cuestión se escapó de las manos de quienes parecían tenerlo todo atado y bien atado.

Finalmente, los concejales decidieron dejar aparcado el tratamiento de la designación del nuevo Defensor del Pueblo y congeladas las ternas propuestas, a la espera del tratamiento de un proyecto de ordenanza remitido por el Intendente de Salta y que prevé la elección de este intrascendente cargo por voto popular.

Los mismos oficialistas barajaron la posibilidad de que esta elección popular se realice en 2015, con lo cual queda abierta la posibilidad de que el actual Defensor Adjunto asuma las funciones del titular durante los próximos dos años.

El fracaso de la postulación de Ávila está relacionado con los muy pobres resultados obtenidos por él y por su partido -Memoria y Movilización- en las últimas elecciones primarias obligatorias, y no en poca medida, también por el rechazo creciente que suscita su figura después de las bárbaras iniciativas que Ávila propició desde su cargo de concejal.

El proyecto del Intendente para que sea el cuerpo electoral de la ciudad el que elija al futuro defensor será debatido por el Concejo Deliberante, con suerte, el próximo año; es decir, con la nueva composición del cuerpo en el que el árbitro será el Partido Obrero.