El candidato Rodolfo Urtubey hijo es un acabado ejemplo de sincretismo político. Su esfuerzo por reconciliar elementos pertenecientes a ideologías aparentemente opuestas es cada vez más visible, y no por ello menos encomiable. Es sabido que el saludo político que consiste en levantar el puño cerrado es, tradicionalmente, un símbolo de la izquierda. Así como que el saludo con la mano abierta y el brazo derecho extendido representa el clásico saludo fascista.
El "Tolo", por razones que son fácilmente explicables, ha querido combinar los dos saludos y es así que en esta fotografía se lo puede ver junto a la candidata Evita Isa levantando el puño cerrado, pero de la mano derecha.
¿Qué significa esto? Pues, que por mucha inclusión que prediquemos, por muchos pobres con los que nos abracemos, a veces no es posible olvidar nuestros orígenes.
Sin embargo, por debajo del detalle ideológico -detrás de sus implicaciones simbólicas- y por encima de su camisa, el candidato se ha visto afectado por otros fenómenos a nivel molecular, como fácilmente se puede advertir en la fotografía.
El calor seco de Metán y el lógico nerviosismo que provoca el hablar en público le han jugado al Tolo una mala pasada en forma de mancha sudorosa en su viril axila derecha. Un incoveniente muy humano pero también muy difícil de ocultar, sobre todo cuando alguien está obligado a saludar a las masas con aspaviento.
Más listo, el hermano del candidato y Gobernador de la Provincia acudió al mismo acto con una camperita Penguin que le ayudó a disimular la transpiración. No en vano se le considera un experto en disfraces.
Para evitar futuros lamparones, los asesores de campaña preparan para las próximas apariciones del Tolo en trópico salteño una solución antitranspirante mágica en base a dióxido de etileno y nitrato de amonio que, según dicen, es capaz de secar el Dique El Tunal con una sola gota.
El objetivo es evitar el sarcasmo popular y que al candidato lo llamen "Heidi", por aquello de que "anda siempre con el chivo bajo el brazo".