Uluncha o las aventuras del 'Capitán Discordia'

Una constante en la ya dilatada carrera política del dirigente radical Carlos "Humberto" Saravia, Uluncha, es su dificultosa inserción en complicadas coaliciones electorales, algo a lo que prácticamente viene obligado por el imparable descenso de la audiencia electoral de la Unión Cívica Radical de Salta.

Si uno mira hacia el patio de los otros partidos salteños «con vocación frentista», como se les suele llamar, podrá comprobar cómo las alianzas se desarrollan en un clima de concordia y entendimiento propio de quienes solo desean alcanzar un objetivo común.

Pero, por las razones que sea, aquellas alianzas en las que toma parte la Unión Cívica Radical de Salta -y en especial aquellas donde de algún modo está involucrado don Uluncha- se encuentran siempre al borde de la fractura, por no decir del ataque de nervios.

Tal vez no sea culpa del señor Saravia, pero ya mucha gente sospecha que sea mucha casualidad que allí donde se candidatea Uluncha aparezcan discordias y disputas del más variado tenor y del más variado gusto.

En aras de la tranquilidad, y fundamentalmente en pro de la salud coronaria de Uluncha y sus correligionarios más fieles, la justicia electoral debería permitirle presentar su candidatura sin el soporte de ningún partido político o autorizar que la existencia de uno nuevo -el Frente Ulunchista- al que convendría relevar de la obligación de celebrar primarias obligatorias.

Uluncha se ha convertido con el paso del tiempo en una carnecita en la muela no solo para sus aliados de otros partidos sino muy especialmente para quienes comparten con él ficha radical. Solo el diablo y los radicales conocen la razón de este permanente divorcio.

Ningún analista serio se explica los motivos de este desusado nivel de conflictividad alrededor de un partido y de un dirigente a los que las encuestas atribuyen unas probabilidades muy bajas de éxito electoral.