El Gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, ha acusado al Vicegobernador de la Provincia y rival electoral, Andrés Zottos, de tergiversar la realidad y de asumir el papel de 'cenicienta sufriente'. Urtubey hizo estas afirmaciones al ser consultado por la agresión que días pasados sufrió Zottos cuando se enfrentó a una pandilla de activistas electorales que se encontraban descolgando sus afiches en las calles de Salta.
El mandatario salteño no solo minimizó el incidente sino que dio a entender que Zottos exageró la nota al pedir la reclusión perpetua para sus agresores, cuando en realidad -dijo Urtubey a FM 89.9- se trató de una pelea callejera.
Urtubey seguramente ignora que muchas peleas callejeras terminan con bárbaros crímenes, muchos de ellos merecedores del máximo rigor penal.
En ningún momento el Gobernador de Salta hizo referencia a la alta investidura del agredido, ni consideró que lo ocurrido tenía mayor gravedad por tratarse de un alto cargo público.
Urtubey no ha explicado qué reacción habría tenido el gobierno si el agredido hubiera sido su hermano Rodolfo.
El desprecio por la integridad -física e institucional- del Vicegobernador de Salta abre así las puertas a que el propio Urtubey o sus ministros sean agredidos en plena calle, con total garantía de que los agresores, tras ser detenidos, estarán libres a las pocas horas.
Tamaña irresponsabilidad constituye, además, toda una invitación a pegarle golpes a funcionarios y no funcionarios, como si se tratara de un videojuego. Invitación extendida a los ciudadanos disconformes o indignados que, a partir de ahora, tienen la palabra formal del propio Urtubey de que serán puestos en libertad en menos que canta un gallo (o gallo diez).