Rodolfo Urtubey (hijo): Un año de Fondo y dos dedos de frente

Rodolfo Urtubey hijoLa gestión del hermano del Gobernador de Salta al frente del Fondo de Reparación Histórica llega a su fin, sin que nadie se anime a tirar cohetes. El futuro candidato a senador nacional por Salta deja de ejercer las responsabilidades públicas que asumió hace casi un año rodeado del mismo misterio que entonces, sin logros concretos, sin cuentas claras.

Pero lo más preocupante, sin dudas, es que la accidentada gestión del dichoso Fondo (un recurso clientelar para fidelizar a Intentendes rebeldes y torcer la voluntad de electores indiferentes) no ha proporcionado al señor Urtubey la descomunal popularidad que se suponía iba granjearle.

Los millones que cundieron generosamente para fabricar cientos de metros de cordón cuneta y para adecentar plazas mustias, no han podido revitalizar la imagen macilenta de su gestor, a pesar de que el presupuesto oficial no ahorró en gastos para exponer la humanidad del candidato en pueblos y ciudades muy alejadas de la zona históricamente reparada por el Fondo.

Hay señales en el horizonte que indican que, hoy mismo, quien se dice sucesor por derecho propio de Güemes, de Ragone, de Perón, de Evita, de Kirchner, de Cristina Kirchner, de la Madre Teresa de Calcuta y de su propio hermano Juan Manuel, dejará sus responsabilidades en el Fondo para pasar al Frente.

Pero al tiempo que el candidato da el trascendental paso, una porción nada desdeñable de salteños se pregunta por la idoneidad -moral y política- de un candidato armado con retazos de piezas rescatadas de una operación de descacharrado cívico, que no ha sabido dar respuestas convincentes cuando le han sido requeridas y al que cubre casi por completo la sospecha de ser la polea de transmisión del nepotismo incontrolable de su hermano.