El Intendente de Salta ha dado ayer un golpe de autoridad y enviado un mensaje envenenado al gobierno provincial, al reunir en torno suyo a los intendentes de las ciudades que conforman el llamado 'cinturón de la miseria', también conocido por su dulcificado y pretencioso nombre de 'área metropolitana' de Salta. La reunión, disfrazada bajo una ridícula agenda de 'asuntos comunes' no tuvo otro objetivo que el de reforzar el liderazgo territorial de Miguel Isa, lanzado ya a una carrera desbocada por alcanzar el gobierno de la Provincia en 2015.
El formato es bastante conocido: una reunión de amigos y compañeros de partido que, en vez de escoger como escenario a los poco acogedores salones partidarios, prefieren las comodidades de los edificios públicos, que son de todos y de ningún partido en particular. Pero son gratuitos, están bien iluminados y cuentan con un atractivo catering, a cargo de amables mozos criollos.
El éxito de la reunión ha servido, entre otras cosas, para certificar el fracaso del Intendente de Salta en su ronda de 'diálogo político' con los principales sectores de la oposición. A estas alturas, no cabe dudas de que Miguel Isa dialoga mejor, más fluidamente y con mayor provecho con los que aplauden sus ocurrencias y no con los que se muestran poco dispuestos a celebrarlas.
De lo que tampoco caben dudas es de que el acierto de la maniobra de Isa al hacerse arropar por los detentadores del poder local en los territorios vecinos está provocando una cierta incomodidad en los círculos más selectos del gobierno provincial, que es mucho más evidente -por no decir más intensa- en algunos ministerios, como el de Gobierno.
La inquietud proviene de la certeza de que, en pocos meses, Isa ha conseguido avanzar de forma mucho más consistente hacia su objetivo para 2015 que lo que, en el mismo tiempo, ha logrado el Gobernador de la Provincia.
Todo parece indicar que mientras Urtubey va dando palos de ciego allá y aquí en su afán por conectar con unas altas esferas que hasta ahora solo le han mostrado la espalda, Isa conoce perfectamente el alcance de su poder de seducción sobre «las bases», que son en definitiva las que construyen el poder.
Y aunque entre sus potenciales aliados cuente con dos intendentes multiprocesados por estafas y administración fraudulenta, el movimiento sigue siendo más inteligente que el de su ya evidente antagonista.