Urtubey enseña a sus súbditos las claves para 'vestir adecuadamente'

Después de la escandalosa recomendación formulada por la Ministra de Derechos Humanos de Salta a los activistas transexuales para que acudan a una reunión con el Gobernador 'vestidas adecuadamente', los expertos salteños en imagen personal se han dado a la tarea de establecer los criterios éticos y estéticos aceptables a la hora de escoger vestuario para presentarse ante el augusto mandatario provincial.

El 'manual de estilo' o 'código de buenas prácticas' no solo está dirigido a transexuales, sino también a aborígenes, personas con discapacidad, pobres, indigentes, mujeres maltratadas y demás colectivos desfavorecidos, que por lo visto deben intentar observar ciertas pautas de corrección para ocultar su condición, si es que de verdad quieren obtener los bolsones y las demás prebendas que reparte el poder.

Por algún motivo que deberán estudiar cuidadosamente los psicólogos sociales, al gobernador Urtubey -supremo administrador de bolsones y prebendas- le está permitido sin embargo vestir con la camisa fuera del pantalón, con los puños remangados y dos botones desprendidos para mostrar los pelos del pecho. Incluso se le permite -y está bien visto- acudir a votar con barba de varios días, el pelo como nido de chasca y una apariencia calculadamente desaseada.

Pero, por lo visto, el pueblo llano no puede permitirse esas licencias. Y menos se le puede permitir este libertinaje a los «diferentes» que viven en el seno de nuestra sociedad.

La situación es un poco injusta, porque si un ciudadano cualquiera que acude a una cita con el Gobernador debe vestirse de una forma determinada, porque esto agrada al poder y colma sus ansias de obediencia, no hay razones que justifiquen que el Gobernador, cuando acude a una cita con los ciudadanos (como ocurre, por ejemplo, cuando se presenta a emitir su voto), saque a pasear su torpe aliño indumentario.

En otras palabras, que si el ciudadano común debe vestir adecuadamente cuando acude al encuentro del Gobernador, éste, cuando acude al encuentro con los ciudadanos no puede darse el lujo de aparecer con la camisa fuera del pantalón y con pintas de que acaba de saltar de la cama después de una noche «movidita». Detrás de este gesto y de esta pose hay algo más que un simple: «hoy no ha venido la señora que plancha».

Los ciudadanos quieren también saber si ha sido la ministra María Silvia Pace quien ha ordenado rociar los pies descalzos, los taparrabos y las axilas lampiñas de los aborígenes con un aparato de flit cargado de una solución de fenelina diluida al 30%, antes de que se produzca su encuentro con el Gobernador, o con ella misma.

La única solución posible para que este enojoso asunto se solucione de una forma amistosa, para que el gobierno demuestre que no es un monstruo homófobo y discriminador y que mantiene una cierta empatía con los colectivos trans, es que el próximo 27 de octubre Urtubey se presente a votar en la escuela Santa Eufrasia Pelletier vestido de «drag queen», con peluca, cinturón ceñido, wonder bra, cubrebotas hasta la ingle, boas y lentejuelas.

Al Gobernador, por su alta investidura, le será permitido llevar un falso escote, de modo que no será necesario que se depile el pecho.